AUTOR: Raúl Clerc Urria
Editora: Marilyn Poblete
INDICE
Mapa de Navegación: Objetivos 3
Presentación: 4
• Acerca de la Globalización
y Mundialización 5
• La Modernidad cuestionada
desde su propio desarrollo 8
Primera Parte: Las Nuevas tecnologías
de la información y la generación
del conocimiento 20
Segunda Parte: El problema del conocimiento
como paradigma: una ontología de la fluidez 79
MAPA DE NAVEGACIÓN PARA MODERNIDAD Y EDUCACIÓN
Objetivos:
Al final del curso, el alumno será capaz de:
• Identificar el debate en torno a la modernidad y postmodernidad como sociedad de la información y sus consecuencias en la Educación
• Comprender cuáles son los factores y componentes básicos de la sociedad de la información y las condiciones de su desarrollo.
• Relacionar los nuevos procesos de comunicación y las nuevas tecnologías de la información con el desarrollo del espacio público y de la educación.
• Exponer las teorías sociales más importantes acerca de los nuevos procesos de comunicación de masas y los cambios que ella produce en la educación.
• Estudiar los estudios de efectos y de recepción de los nuevos medios como paradigmas contrapuestos en el debate sobre la educación.
• Relacionar los conceptos y categorías de la sociedad del conocimiento con datos empíricos.
PRESENTACIÓN:
Estimado/a Alumno/a:
U
na de las características notables de la modernidad es su capacidad de preguntarse a si misma. Esto es nuevo. No cabe imaginarse a un habitante de París en 1789 pensando en el cambio de época que estaba viviendo. Tampoco a un habitante de Basilea en 1315 tratando de ubicarse en la Baja o Alta Edad Media. Aunque en 1848 Marx estudió situaciones como la de Suiza en 1315 como la demostración que la burguesía en su conjunto no era apta para un rol revolucionario y que la dirección de una guerra campesina debía estar asegurada por el proletariado que extraería una renovada fuerza de la guerra campesina, los campesinos que derrotaron en batalla a los Habsburgo no tenían la más remota idea que “estaban haciendo historia”.
La capacidad de clasificar(se) es moderna. La modernidad como época, nos propone pensarnos a sí mismo al interior de un período histórico. Nos preguntamos entonces directamente por la realidad que estamos viviendo o dejando de vivir. El debate acerca de la modernidad, pone a ésta en duda por su propia existencia. El marco de este debate parece ser la llamada globalización.
De eso trata este texto, que debiera ser pensado más como un mapa de recorridos que un texto a ser memorizado y aprendido.
Acerca de la Globalización y Mundialización
L
a palabra globalización pertenece desde ya a ese género de términos que Edgard Morin, hace más de una década, bautizó como vocablos-amiba . Entendía así a una serie de palabras que, amparadas en el prestigio de alguna disciplina académica o escuela de pensamiento —inconsciente, crisis, paradigma—, comienzan a circular intensamente por el mundo sin que nadie termine de precisar ni qué significan ni en qué sentido la está usando. En ocasiones se usa también el concepto naturalización para referirnos al fenómeno.
El término globalización se utiliza para designar un complejo proceso que pone en juego las relaciones de poder entre los Estados más fuertes del planeta, los más grandes consorcios económicos y el resto de las naciones del mundo. Sin embargo, el término puede incluirse también entre lo que podríamos llamar los vocablos-demonio. Es decir, aquéllos que —como imperialismo, agente de la CIA, castrocomunismo, o más recientemente, neoliberalismo— se convierten en palabras ya no para designar un proceso, sino para satanizar determinados puntos de vista con los que no se quiere dialogar.
De una parte, para un cierto tipo de pensamiento de izquierda tradicional, se ha convertido en el Infierno al que se le atribuye la fuente de todos los males del presente y del futuro: el fin de las diferencias culturales, el crecimiento vertiginoso de la pobreza y las diferencias sociales en el mundo, la pérdida de las democracias y de la soberanía de los países con Estados nacionales débiles o atípicos.
En cambio, para muchos grados del pensamiento y el actuar liberal que confían—por aquello de la mano invisible— en la capacidad del mercado sin barreras para ordenar y hacer más grandiosa, eficaz y próspera la vida del futuro, se ha convertido en una Tierra Prometida y Paraíso Celestial, ante los cuales vale la pena oficiar como profetas.
La desconfianza frente al proyecto moderno tiene diferentes facetas: una de ellas, quizás previa a la postmodernidad como debate filosófico, ya nos era conocida:
VIÑETA EXCURSO: TAMBIÉN DESDE LA TRADICIÒN PUEDE RECHAZARSE LA MODERNIDAD
La visión antimoderna de fines de los ochenta: Julio Retamal Favereau y la oposición "moral" a la modernización
Julio Retamal Favereau, quien publicó Y después de Occidente ¿qué?, se instala, en Chile a partir de una escuela de pensadores conservadores: Mario Góngora, Juan Antonio Widow y Osvaldo Lira.
El texto señala su rechazo al siglo XX, que califica de "desquiciado", así como a las filosofías en que se ha expresado (existencialismo, marxismo, freudianismo). Es “un fin de milenio más pavoroso que el de nuestros antepasados de hace diez siglos". Aún antes de que se estableciera el debate postmodernidad-modernidad, una visión apocalíptica aparece desde lecturas conservadoras:
• “Occidente ha perdido el consenso interno que lo mantenía cohesionado y le daba sentido, a lo largo de un proceso de desintegración de la Verdad (...) Reina la confusión más absoluta en el plano de los principios y propósitos; Occidente no sabe dónde ir porque ha olvidado de dónde viene. Las ideologías más absurdas se disputan la primacía y, por eso, por todas partes se alzan los signos fatídicos de la destrucción, el odio, la lucha de clases, el terrorismo y la muerte. Cuando no son los del indiferentismo, el cinismo, el hedonismo o la apatía.”
Para Retamal, Occidente - "la cultura más fecunda que ha conocido el hombre" - tiende a su hundimiento final, para dar paso a quimeras socializantes y materialistas, o a tecnocracias agnósticas y relativistas". Es el mundo surgido de la Revolución Francesa, el responsable, por lo que se opone al liberalismo, a toda idea de progreso, de avances materiales y científicos y, en definitiva, una oposición a la racionalidad cartesiana que es, en última instancia, lo que se cuestiona. De aquí el desprecio por la técnica, la sociedad de masas y la Modernidad.”La decisión es clara. Tratar de salvar a Occidente, con su Verdad, sus valores, su cultura y su modo de vida, es un deber y una obligación".
Tras de esta imagen, hay una muy vieja visión: la de Oswald Spengler y su concepción de una historia cíclica, sin progreso indefinido, que en los 80`s, fecha de edición del libro parece calzar mejor en las circunstancias de Guerra Fría que las viejas hipótesis del avance incontenible del hombre. Un aporte significativo de este texto es su historización en períodos: “Época de la unidad de la verdad", "Época de la diversidad de la verdad", "Época de la imposibilidad de la verdad" y "Época de la verdad indeseable", Tal periodificación alude a la crisis de la fe, da muestra de la interpretación de un acontecer histórico, de un momento de glorificación (el pasado) a uno de degradación (el presente). La dictadura militar no estuvo muy lejos de este discurso, despreciando la política, negando la Ilustración y la Modernidad, entendidas como el programa de la emancipación del individuo. En este contexto, lograron hacer un frente común en el que estuvieron conservadores, nacionalistas, y aún neoliberales, que aceptaron sólo la tecnología y el libre mercado por sobre las otras características de la Modernidad. Es decir, una modernización a todas luces parcial; crear un mundo económicamente desarrollado, desconociendo las consecuencias sociales y culturales de la Modernidad.
Con tal trasfondo, la Modernidad no tuvo defensores. Y a las antiguas dicotomías del siglo XIX - civilización/barbarie, liberalismo/conservadurismo, laicismo/catolicismo - los conservadores agregaron dos nuevas: tradición/Modernidad, proyecto hispano/mundo sajón, en las cuales expresaban la desconfianza por el proyecto moderno, considerado como ajeno a la realidad cultural y política nacional.
Ejercicio:
• ¿Cuál podría ser la Verdad, con mayúsculas, con la que la Modernidad arrasó?
• ¿Cuál es la tradición que usted cree que defiende Julio Retamal?
• ¿Cuál es el tipo de Educación que podría desprenderse del Escenario moderno y cuál podría desprenderse de las propuestas de Julio Retamal?
LA MODERNIDAD CUESTIONADA DESDE SU PROPIO DESARROLLO
L
os hechos recientes del fin de siglo —la caída del bloque socialista; la emergencia de las economías del Pacífico; el resurgimiento de los nacionalismos furibundos en Europa central y oriental, y en Asia y el Medio Oriente; el fracaso de los experimentos neoliberales en Argentina, México, Brasil y Venezuela; el crecimiento vertiginoso de la pobreza en el planeta— nos han dejado como lección una desconfianza hacia todo discurso cerrado o fanático, y por tanto totalitario, que sugiera una visión unidireccional de la Historia y que postergue el tema del bienestar de las mayorías para un futuro hipotético, «cuando el modelo haga sus correcciones y ajuste mejor sus piezas».A este modo de pensamiento es que Isiah Berlin llamó pensamiento erizo.
Pero eso no puede cerrar la posibilidad de un acercamiento al pensamiento de la post modernidad y de la “Sociedad del Conocimiento”, tan asociadas discursivamente al tema de la “Globalización”.
El concepto de “mundialización” escapa a lo directamente económico y financiero y se asocia a lo político y lo cultural. Nos referimos al cada vez mayor peso que sobre el mismo tienen las transacciones financieras frente a las estrictamente productivas.
Cuando en 1980 Philip Morris adquiere Kraft y General Foods, creando la compañía de alimentos más grande de Estados Unidos, los mercados estadounidenses no pasaron a ser más competitivos, sino que se formó una poderosa plataforma para crear y proyectar un poder monopólico a escala global. Cuando cinco compañías controlan más de la mitad de un mercado global, ese mercado se considera altamente monopólico. Recientemente, The Economist publicó la tasa de concentración de cinco empresas para doce industrias globales. La mayor concentración se encontró en bienes de consumo duraderos, donde las empresas controlan cerca del 70% del mercado, mundial En las industrias automotriz, aeronáutica, aeroespacial, electrónica, eléctrica, de artefactos electrónicos y del acero, las principales cinco compañías controlan el 50% del mercado global ubicándose en una categoría monopólico. Las principales cinco compañías en las industrias de petróleo, las computadoras personales y medios de comunicación controlan más del 40% de las ventas.
El monto total de las operaciones efectuadas en las principales plazas financieras de Estados Unidos y Europa alcanzaría 1 billón 300 mil millones de dólares diarios, frente a los entre 10 y 20 mil millones de hace 25 años. El volumen de las operaciones de cambio es 50 veces más importante que el del comercio mundial de bienes y servicios. Las transacciones especulativas representan el 95% del total de la actividad de los mercados de cambios. En los EE. UU. el 40% de las rentas de los ciudadanos provienen de las rentas financieras. En resumen: una producción mundial que disminuye junto un comercio mundial con un crecimiento que dobla y triplica el de la producción una inversión directa de capitales extranjeros con un ritmo de aumento quizá triple al del comercio y una inversión especulativa que dobla a la productiva”
El fenómeno del mercado global, que algunos llaman imperial, no es nuevo.
Andre Gunder Frank y los teóricos de la dependencia en los años sesenta, demostraron que América Latina jamás había sido feudal, sino solamente capitalista. Desde que comenzó el expolio en 1492, América Latina había sido siempre parte subordinada de un complejo mercado mundial. La propia dinámica del capitalismo internacional generó un desarrollo en el centro y un subdesarrollo o, en el mejor de los casos, un desarrollo dentro de los marcos del subdesarrollo, en la periferia. En los años sesenta, se llegó a pensar que el desarrollo de este lumpen desarrollo generaba una lumpenburguesía, imitación tardía y barata de la gran burguesía europea y (norte) americana. Hoy puede decirse que la burguesía en América Latina es la (casi) la misma que en Europa y Estados Unidos.
En el caso latinoamericano, una vez sometidos a la fuerza los aborígenes, España proyectó un racional proceso de aculturación que se ejecutaba a través de:
- la desestructuración cultural y la anulación de la memoria
- el mestizaje
- la catequesis
- la enseñanza obligatoria del español y,
- La escolarización obligatoria.
El idioma español se difundió rápidamente, pero más por efecto de la convivencia que por la enseñanza, menos suerte tuvo la lengua escrita, puesto que los aborígenes se resistían a la asistencia escolar. Las órdenes enseñantes, sólo actuaron con dedicación y sistemáticamente en la Universidad.
En nuestro tiempo, este proceso de aculturación está también directamente ligado a los avances técnicos en el ámbito de la comunicación, ya que éstos han permitido una vertiginosa rapidez y una casi total inmediatez en los intercambios financieros. Las enormes posibilidades que ofrece la Internet, y el carácter mundial que adquiere esta misma comunicación, han sido elementos fundamentales en el propio proceso de financiación de la economía.
La revolución en el campo de la comunicación ha favorecido, sin duda, el surgimiento de un entramado, de una red financiera global, en línea (on –line) que mantiene en continua relación las principales plazas económicas del planeta. Los científicos y las tecnologías han conseguido lo que hace mucho tiempo intentaban, sin éxito, los militares y los hombres de estado: el imperio global. El mercado ya era – como lo notaron Adam Smith y Carlos Marx- mundial. Los mercados de capitales, productos y servicios, gestión y técnicas de fabricación, son ya, todos ellos, global por naturaleza. Se adoptan medidas en el campo de la política para eliminar cualquier obstáculo a la nueva economía financiera. El término que nombra a esta exigencia política es el de “liberalización”.
El mercado debe ser mundial a cualquier precio.
“El descubrimiento del oro y la plata en América, la extirpación, esclavización y la sepultura en las minas de las poblaciones aborígenes, el comienzo de la conquista, el saqueo de las Indias Orientales, y la conversión de África en una madriguera para la caza comercial de pieles negras, señaló el alba halagüeña de la era de la producción capitalista. Estas actividades idílicas constituyen los impulsos fundamentales de la acumulación primitiva. Pisándoles los talones viene la guerra comercial de las naciones europeas, con el globo como teatro. Comienza con la revuelta de los Países Bajos contra España, asume dimensiones gigantescas en la guerra anti-jacobina de Inglaterra, y continúa todavía con las guerras del opio contra China”
Privatizarlo y liberalizarlo todo, la educación, la salud, el comercio, las finanzas, el trabajo, las comunicaciones, etcétera, es no ya una sugerencia sino una absoluta y total obligación que debe asumir todo aquél que presuma de ser parte de una visión (post) “moderna” de la política, alejada por tanto de ideologismos trasnochados y visionarios.
Lo que surge es un orden unificado, mundial, en el cual, se dice, el Estado-nación que hasta ahora habíamos conocido tiende a su propia desaparición. Es decir, sin la generalización de las políticas de liberalización, sin la continua desreglamentación y los masivos procesos de privatizaciones y sin la imposición de políticas supranacionales establecidas por organismos independientes de los propios estados, la globalización financiera no habría podido llegar a concretarse en los niveles en que lo ha hecho. La liberalización, presentada como modernización o racionalización, se convierte en un proceso de uniformización o mundialización.
Dicho de otro modo; sin la continua desreglamentación y los masivos procesos de privatizaciones y sin la imposición de políticas establecidas por organismos supranacionales independientes de los propios estados y superiores a los gobiernos nacionales, la globalización financiera no habría podido llegar a concretarse.
El mismo Mishima, el mismo Kundera, en las páginas de los suplementos literarios de Paris y Madrid, las mismas películas estrenadas al mismo tiempo en Nueva York, Santiago y Buenos Aires, terminan o contribuyen a aplanar la discusión sobre lo específico. Para algunos teóricos, a consecuencia de la imposición globalizadora del capital y el pensamiento único, las ciencias sociales abandonaron la crítica del poder y de la explotación. Pasaron así de una teoría de la revolución a otra teoría del orden. Pero también se impone un< epistemología empirista y pragmatista, impregnando tanto las prácticas de investigación como de reflexión y producción de conocimiento de las ciencias sociales. La verdad y la validez de una teoría tenían que estar respaldadas en "datos" empíricamente medibles y verificables y ya no en la teoría política.
El mismo estilo de vida semejante se impone de una punta a otra del planeta, difundido por la industria de la cultura, por la “cultura de masas”. Los mismos productos: las mismas películas, las mismas series televisivas, las mismas informaciones, las mismas canciones, los mismos ídolos, la misma publicidad, las mismas mercancías, los mismos vestidos, los mismos coches. En este sentido se ha usado otro término: “Mcdonalización de la sociedad”, término mediante el cual se quiere describir el proceso de extensión a todos los ámbitos sociales de las características básicas de las factorías de comida rápida, es decir, eficacia, cálculo, predicción e irracionalidad de la racionalización. Una imagen altamente significativa es la conversión definitiva del fútbol en el deporte mundial por excelencia, con enorme fuerza en estados Unidos, donde sólo hace veinte años ni siquiera había una Liga Profesional y el creciente arraigo en África y Asia-Oceanía, donde todavía no lo había
EXCURSO
En el film de Paul Michael Glaser The Air Up There, “Una Tribu en la Cancha”, (1994) Jimmy Dolan, un norteamericano entrenador de Básquetbol, viaja al África para conseguir una Superestrella. El elegido, Saleh, hijo del jefe de la tribu Winabi no tiene permiso para volar a Estados Unidos. El joven tiene responsabilidades en casa, ya que sus tierras son ambicionadas por una empresa minera que tiene su propio equipo de baloncesto.
Jimmy fracasa, y la única manera de conseguir a su jugador es convertirse en un Winabi y formar así parte de su equipo. Si quiere que su descubrimiento Saleh viaje con él a América, tendrá que participar en un partido contra la tribu vecina, financiada por la empresa minera, en el que se apostarán todas sus posesiones. Algunos elementos permiten una sorprendente reflexión sobre la globalidad. Los winabi no poseen casi nada, pero tienen acceso a la CNN, a ESPN y a los partidos de la NBA. Para poder jugar, Jimmy Dolan participa de un complejo rito de iniciación donde deja de ser lo que era: se convierte en un winabi, textualmente: “Ahora soy negro”, Las identidades se invierten. El civilizado americano se hace parte de la tribu. El nativo se americaniza. Las identidades se hacen confusas o al menos, pierden su densidad..
Pregunta:
¿Cómo cree que el mercado de la información y el deporte podrían afectar las propias identidades?
¿ y a la Escuela que conocemos ?
Asumiendo la post modernidad como una condición inevitable, tal como la plantea Lyotard, entonces el debate actual no es tanto contra el postmodernismo, sus autores y sus principales características, que Lipowetsy identifica como el “ocaso del deber” y el predominio del individualismo, sino al interior de ésta condición ineludible. Si la condición postmoderna arrasó con las certezas que la modernidad bien o mal brindaba, la búsqueda de nuevas certezas sobre las cuales reconstruir la realidad parece ser el nuevo debate. En efecto, desde Alain Touraine hasta Taichy Sakaya, pasando por Gilles Deleuze y otros autores como Jacques Derrida, se asume un cierre de época . Incluso quienes sostienen que más que post modernidad se vive una exacerbación de ésta, sostienen que se vive un post, un algo que dejó a tras la sociedad caracterizada por la racionalidad instrumental, el fordismo y un sujeto “duro”, claramente caracterizable. La edad y el episteme de la razón pura, han terminado o por lo menos se ha eclipsado.
Aparece entonces una realidad (in)material abrumadora: la existencia de las Nuevas Tecnologías de la Información.
• De hecho, probablemente usted ha trabajado las respuestas a las preguntas que surjan en éste módulo buscando información en Internet, seguramente dispone de un computador; ha utilizado alguna vez programas como el Word Star, el WP51 u otros. Ha reemplazado éstos después del lanzamiento de las versiones para Windows, ahora redacta directamente en la pantalla, tal vez después de una etapa de traspasar lo escrito a mano. De alguna forma imperceptible, progresivamente el ordenador se ha hecho parte de su vida cotidiana.
Algunos sostendrán que estamos en un “portal” histórico como fue el sapere aude kantiano, otros que la llamada “sociedad de la información – nihil novi subsole, nada nuevo bajo el sol – es apenas un salto cualitativo en las fuerzas productivas. Aquellos creen que la sociedad de la información es meramente instrumental, los de allá que nos enfrenta a una nueva ontología . Incluso los más acérrimos opositores a la sociedad de la información y a la globalización que parece estar aparejada con ella, se comunican a través de la web y levantan sus propios portales antiglobalización y cuestionan la existencia de esta nueva sociedad utilizando sus herramientas.
La Educación se encuentra al medio de esta realidad, de este “torbellino social”, como la planteó Marshall Berman, que parece haber des-naturalizado fines institucionalizados por al menos dos siglos. En el hecho, la “Galaxia Gutemberg” como la planteó Mac Luhan se enfrenta al hipertexto.
RECUADRO:
La Educación tiene una historia específica
Para una historización del homo educandus
En una línea de trabajo que duda de la naturalización de los conceptos, sería adecuado historizar el mismo concepto de educación, siguiendo la idea de Ivan Illich de generar una “Historia Social” del homo educandus o de un “sujeto de aprendizaje”. La "educación" se percibe como una necesidad humana básica a sólo a partir de la Grecia Clásica, donde la invención del alfabeto permitió separar el texto del habla. Sin esta técnica alfabética para fijar un texto y transmitir un original no podría imaginarse la existencia de la literatura y la ciencia de las que se ocupa la educación. Posteriormente las palabras fueron separadas visualmente unas de otras, con lo que el texto – la textura de la que hemos hablado en otra ocasión - se hizo visible. Se pudo coger el sentido de un texto viéndolo, en lugar de pronunciar las palabras. Sin esta visualización del texto, no hay idea de "conocimiento" depositado en libros a ser reproducido y comunicado. La diferencia entre la oralidad y la alfabetización en el estudio hace explícita la importancia de la separación del lenguaje y el habla individual para la constitución de un nuevo tipo de verdad. Durante el medioevo, se perdió la importancia de la división de las palabras en cuanto a su papel en la "verdad" que presupone el educador. La división de palabras fue lo que permitió copiar textos con el uso de la vista y, lo que es más importante, verificar la identidad textual de dos libros, haciendo posible concebir un "conocimiento" absolutamente idéntico que existe en alguna parte entre dos copias individuales. La “palabra” era más que un sonido y menos que un concepto: era una copia de dibujos similares. Sin la evolución histórica de este conocimiento detrás del texto, John Amos Comenius habría sido inconcebible: es este tipo de verdad lo que necesita el homo educandus cuya historia empieza con él. Sólo en tiempos de John Amos Comenius empieza la historia del homo educandus. Empieza aquí, un proyecto y un programa: el omnibus omnia omino docendi. Con la intención de enseñar a todo el mundo -y a conciencia- se define la idea del homo educandus. El nuevo hombre es un ser al que debe enseñarse lo que debe saber y hacer. A menudo se entiende la educación y su necesidad como un hecho a-histórico: natural. Donde quiera exista cultura humana habría materia de conocimiento a transmitir de generación en generación. Para Illich, la historia del homo educandus debe distinguirse de la historia de la educación, junto a diferenciarse de la historia de las interpretaciones que sociedades pasadas dieron a las relaciones entre el educando y el educador. La educación, como se usa el término en la actualidad, significa aceptar que este aprendizaje es un prerrequisito de todas las actividades humanas, mientras que, al mismo tiempo, las oportunidades de este aprendizaje, son escasas. Entendido de esta manera, el aprendizaje es un aspecto de la vida que puede distinguirse adecuadamente de otros. El aprendizaje precede temporal y lógicamente, a la ejecución competente de una tarea socialmente esperada. A partir de esta idea, que se ajusta a la "educación", incluso el Neanderthal queda subsumido bajo la subespecie de homo educandus, y su transición a la cultura neolítica queda adscrita a una enseñanza más competente de cómo partir piedra. La Economía formal surge en la interacción social basada en el supuesto de la escasez.
El reconocimiento de la cultura tradicional como un remedio a la difusión de la escasez ha sentado las bases de nuevos puntos de partida teóricos y de un nuevo realismo en la historia de las culturas y las mentalidades. Reconocer que las necesidades educativas, el aprendizaje, los escasos recursos, etc.- corresponden a un paradigma que está lejos de ser "natural", abre la vía para una relativización del homo educandus y de la propia Escuela como institución.
Este módulo pretende plantear el debate que esta nueva realidad presenta al conocimiento, a la conceptualización de sujeto (de aprendizaje), a la Escuela y a la posibilidad de acercarse a una nueva Ontología de la Fluidez.
Este debate podría resumirse de la siguiente manera: aquellos que creen que la Sociedad de la Información constituye un nuevo paradigma y una nueva ontología y aquellos que la visualizan sólo en su esfera puramente instrumental.
• Por eso, queremos invitar(los) a revisar el área contextual teórica de este programa, y en parte siguiendo la lógica de la navegación, hemos incorporado algunas modificaciones formales.
• Hemos incorporados recuadros de reflexión y autoevaluación. Estos ejercicios no serán obligatorios ni evaluados formalmente, pero están allí para ayudar la dirección de su reflexión.
• Se ha enriquecido la bibliografía con el acceso a páginas web recomendadas. Aunque puede ser que a la fecha de impresión éstas hayan cambiado, lo colocarán en la posibilidad de navegar sobre ciertos temas determinados, ampliando su búsqueda. Estos vínculos no son necesariamente obligatorios, pero si resulta de interés el navegarlos.
PRIMERA PARTE:
LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA GENERACIÓN DEL CONOCIMIENTO
1.- ESTADO DE LA CUESTION
L
a irrupción y desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI) están conformando una serie de cambios estructurales, a nivel económico, laboral, social, educativo, político, de relaciones sociales; configurando la emergencia de una nueva forma de entender la cultura. En esta coyuntura, la información aparece como el elemento clave, aglutinador y estructurador de la sociedad.
Fue en la década de los setenta cuando, especialmente a partir de los trabajos del profesor canadiense Marshall Mac Luhan y de la explosión de la televisión por señal satelital, se comienza a hablar de la “aldea global” y de la "sociedad de la información". En 1968, la guerra de Vietnam llegaba todas las noches a todos los hogares en noticiario de las seis. Estados Unidos había librado guerras peores, pero fue la presencia de la guerra todas las tardes en el living de la causa, una de las causas del retiro y la derrota. La Guerra sólo había sido real gracias a la TV. Gracias (o por culpa de los medios), el mundo se había convertido en una “aldea global”, concepto que revisaremos más adelante, En 1975, irónicamente las cámaras de la prensa no alcanzaron a registrar en vivo y en directo la toma del palacio presidencial en Saigón, por lo que las tropas del Ejército de Vietnam del Norte “repitieron” la entrada del tanque aplastando las rejas.
EXCURSO: EL VIVO Y EN DIRECTO NACIÓ EN MÉXICO
En el siglo XX, la Historia “se hace” a si misma en el Cine. En 1910 el futuro director de cine Raoul Walsh (“Murieron con las Botas Puestas”, “El último Refugio”) grabó las batallas del General Francisco Villa durante la Revolución Mexicana. Estas escenas fueron incluidas en la película “La Vida de Villa” producida por DW. Griffth (“El Nacimiento de una Nación”) estrenada en 1912. Aunque la película se encuentra perdida, la sola mezcla de nombres daría para una reflexión. La visión de los caballeros del Klan en la película de Grifth, (“El nacimiento...”) “inspiró” la refundación del Klan en 1912. Raoul Walsh, además de ser un director ícono del western, se enroló en el Ejército americano para filmar desde dentro la campaña del Pacífico. En segundo lugar, el negro de estas películas no es real: es una caricatura. Ni siquiera los que aparecen en la película lo son. Blancos disfrazados de negros (peluca rizada, betún en la piel, labios blancos, etc.)
Los noticiarios cinematográficos encontraron en México la posibilidad de montar las técnicas que se habían inventado para los western. Los revolucionarios mexicanos vieron esas películas. En muchos casos, tenían su propio camarógrafo. Pancho Villa contaba con sus propios camarógrafos norteamericanos, y que incluso llegó a "coreografiar" la batalla de Celaya en función de la cámara de cine. Lo que es más discutible, en tal caso, es que esa película haya sido un documental, teniendo en cuenta que su ficha técnica (se la puede consultar en www.imdb.com) incluye el detalle del elenco. Como dato se conoce que los camarógrafos le pidieron Villa que atacara al amanecer porque esa era la mejor luz. Villa accedió.
Pero la presencia de los medios no se hacía evidente por primera vez. El 15 de octubre de 1969, con 38.887 americanos muertos, más de un cuarto de millón heridos, mientras caían novecientas toneladas de bombas norteamericanas sobre Vietnam; el mismo día que el embajador norteamericano Cabot Lodge negaba, en la conferencia de París, la propuesta de una entrevista directa con los representantes del Gobierno Revolucionario del Vietnam del Sur; el mismo día entraban en la línea de fuego batallones de soldados americanos. Pero los soldados que combatían llevaban el brazalete negro de luto, que era el símbolo de la protesta. Quizá esa imagen, difundida en los Estados Unidos por la televisión, ha sido una de las más impresionantes: los soldados obedecen, pero no comparten la doctrina de la orden que le lleva a matar y a morir. ¿Podría mantenerse la intervención en Vietnam? La respuesta: No.
Meses antes, durante la “Ofensiva del Tet”, Walter Cronkite, el más influyente presentador de noticias de la televisión norteamericana, reporteó en directo desde Saigón. Cronkite declaró que esta no era una guerra que pudiera ser ganada y que a lo más que podía esperar Estados Unidos era a “una paz con honor”. El reportaje tuvo su efecto. El presidente Lyndon Jonson declaró que “si he perdido a Walter, he perdido al americano medio”. La guerra se convirtió en más impopular que nunca y si al comentario de Cronkite se suma la imagen – nuevamente transmitida en directo- de un oficial de Vietnam del Sur ejecutando a un prisionero de un tiro en la cabeza, la posición de la guerra se hizo insostenible.
¿Qué recuerdo nos queda, treinta años después, de la guerra de Vietnam? Una niña corre desnuda por una carretera huyendo del napalm, el jefe de la policía de Saigón descarga su revolver en la sien de un guerrillero del Vietcong, decenas de miles de universitarios protestan en Washington contra el conflicto... Son las imágenes-símbolo de Vietnam, que la televisión llevó a todos los hogares y marcaron el desarrollo de una generación dentro y fuera de Estados Unidos.
¿Conservamos en nuestra memoria, acaso, impresiones visuales tan vivas de algunos de los otros muchos acontecimientos bélicos que se han registrado después en el mundo? Es difícil recordar lo que no se ha visto.
La guerra de Vietnam, especialmente desde 1968, es un espectáculo de televisión. La caída de Saigón cierra una etapa en las relaciones entre los medios informativos y los estamentos del poder. Tras aquella guerra, en la que murieron más de 57.000 americanos y casi dos millones de asiáticos, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos extrajeron una lección que desde entonces no han olvidado: la televisión, bajo control.
En el verano de 1979, la invasión de un país socialista a otro país socialista, mostró, casi sin palabras, la crisis de un tipo de racionalidad en el horror de un racionalmente administrado genocidio camboyano.
La invasión de la isla de Granada (1983), la de Panamá (1989), la guerra del Golfo (1991) o el desembarco en Haití (1994), como el conflicto de las Malvinas de 1982, fueron aparentes maniobras en las que el Ejército cumplió con exactitud un plan trazado en los cuarteles generales. En ellas, se autorizaba a los reporteros llegar en el momento justo, para que pusieran su voz e ilustrasen con su presencia los vídeos que les proporcionaba la autoridad militar.
En Vietnam la televisión y el resto de los medios ejercieron su libertad. La información se impuso a la censura, seguramente porque todavía el efecto de ese medio de masas resultaba a todos imprevisible. Hoy, el recelo y la desconfianza presiden las relaciones entre periodistas y militares.
"Vietnam fue el final de nuestra inocencia", escribió un veterano corresponsal. Todo, entonces, parecía que se producía por primera vez. Y lo cierto es que una de las pocas cosas inéditas era la presencia de la televisión. Fue "la primera guerra televisada en vivo y en directo" y la influencia de sus imágenes en aquella sociedad y en los estamentos del poder todavía hoy es motivo de controversia.
En los años setenta aparece la información como la panacea, el eslogan de "la información es poder" vino a abanderar toda una serie de cambios que iban a configurar nuevas pautas sociales, motivadas por el auge del sector servicios y el declive del sector industrial. El nuevo modelo tendería a generar la desaparición de la clase obrera, como ya lo muestran Tironi y Martínez en 1984 . Ya no se trata de desarrollar bienes tangibles, como se venían desarrollando hasta ahora en una sociedad industrial. Se destinará a "producir" bienes ligados a la educación, la salud, la información, el medio ambiente, el ocio, etc. Y que configuran a grandes rasgos lo que se ha dado en llamar sociedad postindustrial.
En 1989 la foto de un joven enfrentándose en solitario a los tanques en la plaza de Tiananmen en 1989 dio la vuelta al mundo y paso a ser el símbolo del movimiento estudiantil por la democracia. Se dijo que se llamaba Wang Weilin. La historia termina allí. Unos dicen que murió fusilado y otros que sigue escondido en algún lugar de China. Un detalle significativo es que la imagen fue utilizada en un spot de una gaseosa.
1.1.- El nacimiento de las nuevas tecnologías: los años sesenta.
En 1971, la invención del microprocesador, con la capacidad de colocar un ordenador en un chip, marca un quiebre y un desplazamiento en toda la industria de las tecnologías de la información y comunicación que trajo como consecuencia las transformaciones que hasta hoy estamos viviendo. Sin embargo, sus orígenes pueden rastrearse después de la Segunda Guerra Mundial, período en que se inventa el primer ordenador programable y el transistor, fuentes basales de la microelectrónica.
La tecnología bajo el paradigma digital tiende a abolir el tiempo y el espacio, lo cual se traduce en la existencia de segmentos y territorios muy dinámicos, por un lado, y otros que se convierten en irrelevantes para el sistema. Lo novedoso es que la pobreza y la riqueza conviven más allá de fronteras geográficas. Un villero de Buenos Aires y un homeless de Nueva York tienen más que ver entre ellos que con el resto de los habitantes de sus respectivas ciudades.
Emerge una dualización: el trabajo inmaterial en el norte (procesamiento de información, investigación, generación de conocimiento) y el trabajo sucio en el sur (industrias altamente contaminantes). La tecnología termina cambiando la estructura del modo de producción capitalista, arrojando a la periferia todas sus excrecencias, pues hace posible una vertiginosa circulación de los datos y los objetos que redunda en un uso intensivo de las máquinas de información.
Manuel Castells, señala que en la década de los ’90 la biología, la electrónica, la informática y las telecomunicaciones parecen estar convergiendo en sus aplicaciones, sus materiales y en su planteamiento conceptual. El gran avance de la ingeniería genética, gracias a la revitalización de la biotecnología, pareciera plantear preguntas similares a las que nos formulan hoy las nuevas tecnologías de comunicación.
Lo cual (nos) lleva a hacer (nos) algunas preguntas.
• ¿cuál es la frontera entre lo natural y lo artificial?
• ¿cuál es la frontera entre el hombre y la máquina?
• ¿podemos seguir pensando en lo esencialmente humano, cuando el nuevo contexto pareciera indicar una coevolución de los hombres y las máquinas?
El proyecto tecnológico de la modernidad no garantizó un progreso indefinido y, menos aún, universal y democratizador. Por el contrario, se agudizaron las diferencias y las marginaciones, situación que relativiza cualquier apología de la tecnología y sus productos. El alto contenido profético que caracteriza a la mayoría de los discursos sobre la revolución de las tecnologías de la información y de la comunicación llevan a ciertos intelectuales a buscar el significado fundamental de estas revoluciones. Ya no son los sabios, ni las universidades, ni siquiera las propias empresas, sino los organismos internacionales quienes recomiendan decisiones. Los informes más recientes de estos organismos –llámese Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Grupo de los Ocho, etc.- convertidos en consultorías permanentes definen las políticas a implementar.
En estos emerge la muerte casi irreversible del Estado y las ventajas comparativas de las privatizaciones y el uso indiscriminado de nuevas tecnologías de información
En la década del ‘70 la producción teórica estuvo centrada en develar los mecanismos por los cuales los medios masivos de comunicación actuaban como correa transmisora de la ideología de la clase dominante. Los medios, para estas visiones, como aparatos ideológicos del Estado, reproducían mecánicamente esa ideología dominante. La ideología dominante penetraba el mensaje de los medios produciendo determinados efectos.
“La omnipotencia que en la versión funcionalista se atribuía a los medios pasó a depositarse en la ideología que se volvió objeto y sujeto, dispositivo totalizador de los discursos…Tanto el dispositivo del efecto en la versión psicológico-conductista, como el del mensaje o el texto en la semiótico-estructuralista, terminaban por referir el sentido de los procesos a la inmanencia de lo comunicativo. Pero en hueco. Y al llenar ese hueco con ‘lo ideológico’ nos quedamos con el recorte –con el comunicacionalismo- y sin especificidad.”
Bajo este paradigma estructural -que dejaba fuera la historia y la capacidad de los receptores de resignificar los mensajes -los medios quedaron reducidos a meras herramientas de acción ideológica, sin ver sus articulaciones con lo social y lo cotidiano. En una forma casi caricaturesca, los medios eran malos en manos de las oligarquías reaccionarias; buenos el día que el proletariado los tomara como suyos.
De allí uno de los leit motiv de este paradigma: la propiedad de los medios. Entre emisores-dominantes y receptores-dominados ninguna seducción ni resistencia, sólo la pasividad del consumo y la alienación descifrada en la inmanencia de un mensaje-texto por el que no pasaban los conflictos, ni las contradicciones y mucho menos las luchas.
Recuadro para Reflexión: ¿Cuán real es el documental en que los actores se instalan para la cámara?
¿Cuál es el límite de lo real?
LEER
RECUADRO
En 1972 se publica en Chile "Para leer al Pato Donald" de Armand Mattelart y Ariel Dorfman, un estudio crítico sobre la historieta de Disney. Este trabajo, uno de los fundacionales de los estudios comunicacionales en América latina, le debe mucho al contexto en el que fue escrito: el Chile socialista del gobierno de Allende.
Tanto Dorfman como Mattelart creían firmemente que la labor científica (hablamos de ciencias sociales) estaba indisolublemente ligada a la acción política.
El principal objetivo de este libro es demostrar que las historietas del Pato Donald son un vehículo para la penetración cultural imperialista en los países subdesarrollados.
Mas allá de algunas deficiencias analíticas (por momentos parecen pensar que los lectores no tuvieran la capacidad de procesar lo que reciben, aceptando ciegamente lo que colocan allí los autores) el libro hace algunos señalamientos acertados sobre la ideología de estos cómics: En el mundo de los patos las relaciones son meramente monetarias, la recompensa a una "buena acción" es, indefectiblemente, una recompensa económica. Paralelamente la peor tragedia para los patos es perder dinero o una eventual ganancia material. Por otro lado las historias demuestran la manifiesta inferioridad de los pueblos primitivos, invariablemente algún lugar de Latinoamérica, Asia o África.
Estos (y muchos otros) señalamientos se pueden comprobar en las historietas. La cuestión es que resulta poco probable que el objetivo de estos cómics sea inducir subliminalmente el espíritu capitalista en los lectores de nuestros subdesarrollados países. Mas probablemente estos mensajes sean un simple producto de la ideología de los autores, quienes formaban parte de una sociedad (la estadounidense) donde estos valores eran (y son) los aceptados.
Leyendo estos cómics con un poco de espíritu crítico incluso se puede llegar a disfrutar de esta ideología subyacente. Al fin y al cabo, en estos tiempos, lo "políticamente incorrecto" del Pato Donald es una rareza que nos libera de la generalidad (en el cine, en le TV, en los cómics) de los discursos pro-diversidad cultural, pro-ecología, antimonetaristas, etc. Ya que sólo son discursos, y nada más.
Las transiciones a las democracias, el interés por la cultura y los movimientos populares, la “transnacionalización”, producto del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTI) no sólo ya en el ámbito militar y académico, sino por parte de las empresas ligadas a la entretención y las telecomunicaciones y los desarrollos en el campo de la electrónica, entre otros factores, propiciaron el estudio en otras áreas. La transnacionalización ya no es una nueva versión del imperialismo, sino una nueva fase del desarrollo del capitalismo en la que el campo de las comunicaciones comienza a jugar un papel decisivo –recordemos los avances en el tema de satélites y telemática. Lo que ahora está en juego no es la imposición de un modelo económico sino la internacionalización de un modelo político. Las políticas neoconservadoras -con Reagan y Thatcher como principales exponentes- propiciaron este nuevo orden a partir de los ’80. A partir de las crisis del petróleo de 1973, 1975 y 1979, los gobiernos europeos adoptaron medidas de desregulación, privatización y flexibilización laboral con el consecuente quiebre del contrato social entre capital y trabajo.
Según Castells se emprendieron “…una serie de reformas tanto en las instituciones como en la gestión de las empresas, encaminadas a conseguir cuatro metas principales: profundizar en la lógica capitalista de búsqueda de beneficios en las relaciones capital-trabajo; intensificar la productividad del trabajo y el capital; globalizar la producción, circulación y mercados, aprovechando la oportunidad de condiciones más ventajosas para obtener beneficios en todas partes; y conseguir el apoyo estatal para el aumento de la productividad y competitividad de las economías nacionales, a menudo en detrimento de la protección social y el interés público.”
La ideología ya no es en el análisis de las ciencias sociales, pura falsa conciencia, como encubridora del orden, sino base de los discursos que se construyeron para llevar adelante este cambio.
La tecnología no fue pensada como una salida a la crisis. Se hizo posible gracias a los avances y descubrimientos que se venían realizando en el campo aeroespacial y militar estadounidense, en el de la electrónica y las telecomunicaciones, con el efecto de sinergia entre estas tecnologías clave. El microprocesador hizo posible el microordenador; los avances de las telecomunicaciones, permitieron a los microordenadores funcionar en red, con lo que se aumentó su potencia y flexibilidad. El nuevo software se vio estimulado por el rápido crecimiento del mercado de microordenadores, que a su vez se expandió por las nuevas aplicaciones, y de las mentes de los escritores de software surgieron en profusión tecnologías amables y fáciles para el usuario.
Emerge, ahora sí, un nuevo paradigma donde las NTI marcan transformaciones claves que se fueron instalando en cada vez más ámbitos que conforman nuestra experiencia cotidiana. Ya hemos señalado como cambió nuestra manera de relacionarnos con los textos al manejar manipular bites y pixeles en el procesador de textos, y no ya “caracteres” a través de una máquina de escribir. El cambio cultural se hace evidente sólo a través del uso.
El primer rasgo que diferencia a la revolución de las NTI es que son tecnologías para actuar sobre la información y, así, generar más información. Siempre, en la historia de la humanidad, existió la información y se la aplicó en diversas áreas para lograr transformaciones. Pero lo nuevo es el carácter autogenerador de saber que transforma a la información en un recurso vital.
Las tecnologías de comunicación tradicionales: cine, radio, prensa, telégrafo, teléfono, télex, etc. parecían haber estado desde siempre, formaban parte de la cotidianidad desde que nacimos. Pero su uso masivo estaba limitado sólo a una parte de nuestra experiencia, principalmente lo relacionado con la entretención, el tiempo libre, la transmisión de información, etc. En cambio, las NTI irrumpen en la vida a la que estábamos acostumbrados, modifican todos los ámbitos de la experiencia cotidiana: la educación, el trabajo, las formas de investigar, las modalidades de comprar y vender, los diferentes trámites que realizamos, el aprendizaje, las tareas del hogar, etc. Nos sentimos torpes con máquinas que no terminamos de entender. No sólo se modifica el uso de los aparatos sino que, y aún más importante en lo que se refiere a ideología, cambian las relaciones, se transforman los procesos culturales, los hábitos y los modos de interactuar. Y cambia, esencialmente, nuestro modo de ver el mundo, modifican todos los ámbitos de la experiencia cotidiana
El salto cuantitativo, es decir el aumento de la cantidad de máquinas que usamos diariamente, induciría según José Joaquín Brunner , a una mutación cualitativa de nuestros modos de relacionarnos, nuestras prácticas sociales, en fin, nuestra cultura. Aquí incluimos la noción de tiempo e, inmediatamente, pensamos en proceso, cambios que aparecen sólo como tendencias y luego se van consolidando en la medida en que el uso de las tecnologías se va masificando.
Otro rasgo fundamental para interpretar el nuevo paradigma es la interconexión directamente asociada con el trabajo en red. Las redes son “fábricas de información”. Las redes alteran lo que hacemos, el modo en que lo hacemos, la forma en que decidimos lo que vamos a hacer y la naturaleza de la economía en la que lo hacemos. Aunque solamente asociamos a las redes con el hardware, lo más innovador está en las distintas formas de organización, control y distribución de poder que subyacen a las redes. Una empresa que trabajase totalmente en red, una Universidad Abierta, por ejemplo, tendría los siguientes rasgos:
• Distribuida: la empresa no tendría una sede central, estaría repartida en múltiples espacios conectados por tecnologías de comunicación.
• Descentralizada: los procesos ya no serían supervisados por un poder central. Las redes o la circulación e intercambio de información a través de redes permite la delegación y la toma de decisiones descentralizadas. Un ejemplo de esto son las industrias que subcontratan algunas de sus funciones para producir partes o elementos del producto total.
• Colaborativa: Los límites tienden a ser cada vez menos distinguibles. Dentro de este contexto las empresas pueden ser “colaboradoras” en algunas partes del negocio y competidoras en otras, al mismo tiempo.
• Flexible: La producción en la era “digital” hace que los procesos sean realizados simultáneamente. Todo ocurra al mismo tiempo: el equipo de marketing, el departamento legal, ingeniería de proceso, ventas, etc. intercambian información en forma instantánea dando origen a una secuencia no lineal de la producción. Esta nueva organización del trabajo hace posible la continua adaptación efectiva a los cambios y ritmos que establece el entorno.
Los sistemas descentralizados que se vuelven cada vez más grandes y se van generando a sí mismos, se hacen más difíciles de comprender, de controlar y de explotar en todas sus dimensiones.
1.2.- Las visiones ideológicas sobre las NTI
Hay varias miradas que conducen a distintas posiciones frente al fenómeno de las tecnologías desde donde podemos inferir el modo de pensar la ideología. Nosotros aquí sólo esbozaremos las que nos parecen que dan cuenta de la relación tecnología- ideología.
El mito de la abundancia: “abundancia de información, abundancia de canales y soluciones, abundancia de gratificaciones, abundancia en el tiempo y en el espacio. Es probable que la gente no pueda manejar esa sobrecarga de señales y los contenidos sean irrelevantes para su vida. A esto ya se le ha dado un nombre: infoxicación .
El mito de la transparencia: por un lado, la tecnología contribuiría a que todos los ciudadanos tengan acceso y participación en la democracia electrónica. Y por otro, lo que es simulación y construcción del medio se presenta como realidad.
El mito de la ubicuidad/globalidad: la infraestructura de la comunicación global, al ampliar los escenarios de acción, promueve la idea de omnipresencia. La pretendida coexistencia de múltiples discursos, se transforma, por las relaciones de poder, en la presencia de un único discurso dominante.
El mito de la instantaneidad: las tecnologías de la información generan el dominio temporal. Permiten el acortamiento hasta la frontera del tiempo real, hasta la instantaneidad. A través de escenarios virtuales se consigue una anticipación de realidad que produciría el gran simulacro del dominio del tiempo.
El mito de la interactividad: la comunicación hombre-máquina es otro de los juegos de la simulación de la participación ya que las máquinas de comunicación, más que una función comunicativa, tienen una función de contacto a través de simulación de voces, de rostros y paisajes. En definitiva, son máquinas productoras de simulacros de presencias.
Por su parte Habermas señala que la fantasía de una sociedad autorregulada cibernéticamente apunta a una línea evolutiva que se perfila bajo el suave dominio de la ciencia y la técnica como ideología.”
La tecnocracia disocia la auto comprensión de la sociedad, propia de la lógica de la acción comunicativa –interacción simbólicamente mediada- y lo reemplaza por un modelo científico. Así entendido, el control del comportamiento parece estar dirigido por estímulos externos más que por normas. La fuerza ideológica de la conciencia tecnocrática quedaría la racionalidad con respecto afines quedaría cada vez más encubierta en la noción de elección que la tecnología presenta como menús de elección. Sin embargo, desde otra visión, Fernando Flores interpreta a la tecnología como “... todas aquellas conversaciones que ocurren a nuestro alrededor, en las cuales inventamos nuevas prácticas y herramientas para conducir las organizaciones y la vida humana.”
Estas conversaciones generan innovaciones que dinamizan lo social. Pensar a la tecnología como un lenguaje nos aleja de una concepción instrumentalista, la tecnología como lenguaje crea, construye mundos posibles. “Al emplear el término tecnología la gente se refiere en general a artefactos –a cosas que diseñan, construyen y usan. Pero en nuestra interpretación la tecnología no es el diseño de cosas físicas. Es el diseño de prácticas y posibilidades que se pueden realizar a través de artefactos”
Una tecnología nueva viene acompañada por un determinismo tecnológico. Una nueva tecnología –desde la imprenta al satélite de comunicación- ‘surge’ de los estudios y experimentos técnicos. A continuación, transforma la sociedad o el sector en el que ha surgido. Nosotros nos adaptamos porque es la manera moderna y “obvia” se de hacer las cosas. Pero las tecnologías tienen su anclaje en las relaciones sociales y las formas culturales ya existentes y responden, en general, a fines preestablecidos. Castells plantea que el dilema del determinismo tecnológico es un falso problema, “…puesto que tecnología es sociedad y ésta no puede ser comprendida o representada sin sus herramientas técnicas… La tecnología no determina la sociedad: la plasma. Pero tampoco la sociedad determina la innovación tecnológica: la utiliza. Existiría entonces una interacción dialéctica entre sociedad y tecnología.
Castells utiliza entonces un concepto nuevo: el de compuerta evolutiva. La evolución sociotecnológica marca una diferencia entre el antes y el después. Distintas tecnologías cognitivas como la escritura, la imprenta, Internet serían ejemplos de compuertas evolutivas que reorganizan los modos en que el sujeto percibe, construye la realidad. “...siempre, en toda la historia de la humanidad, la percepción ha sido determinada por los medios que estaban a disposición en cada momento. Los filósofos han acuñado un término para determinar esta situación y es la idea del a priori que no es otra cosa que las condiciones de la posibilidad para que uno pueda hacer experiencias o reunir conocimientos”
Quizás un ejemplo de este tipo de situación la constituyan los libros “para armar” de Cortázar: “Rayuela” y “El Libro de Manuel”; lo que era original, artesanal y laborioso. Una novela que puede leerse en diferentes niveles de linealidad, hoy es algo evidente y recurrente: el hipertexto.
Si acordamos con pensar a la tecnología, no como instrumento, sino como lenguaje para la acción no podemos seguir analizando la ideología desde una visión instrumentalista. Considerar a las tecnologías como “herramientas de dominación”, como “encubridoras de las acciones de los sectores que ostentan el poder político-económico” es, parafraseando a Jesús Martín Barbero, pensar que el pecado original de haber nacido capitalistas las condena hasta la eternidad a servir a sus amos.
Por su parte, Paolo Virilio plantea que “cada época tiene su lógica. Pero la nuestra no es la que creíamos. La lógica formal de la imagen es la de la pintura, del grabado, de la arquitectura que se termina en el siglo XVIII. La era de la lógica dialéctica es la de la fotografía, la cinematografía, el fotograma del siglo XIX. La era de la lógica paradojal de la imagen es la que empieza con la invención de la videografía, la holografía y la infografía.
Con la Realidad Virtual se maximiza lo que Virilio ha llamado «el golpe de estado informático», que ha suplantado la realidad por sus apariencias. Pero esto ha ocurrido habitualmente en los dos últimos milenios de la historia del arte occidental, aunque con medios más artesanales y a escala más reducida.
En el film Desafío total o el Vengador del Futuro, (Total Recall, 1990), de Paul Verhoeven, se muestra cómo en los circuitos de la memoria del protagonista se han impreso unas felices vacaciones virtuales que nunca existieron, pero que el protagonista vivencia como auténticas. La suplantación es ingeniosa, aunque aterradora, porque la identidad del ser humano está construida con sus recuerdos personales. En otro film, esta vez de Ridley Scott (Blade Runner, 1982), la protagonista, Rachel, cree ser humana porque tiene recuerdos infantiles, pero se trata solamente de un ingenioso tipo de androide a la que le fueron implantados recuerdos de la nieta de su creador. El filme de George Lucas, (Star Wars, El ataque de los clones, 2002) no fue filmado, sino grabado íntegramente en formato digital. Con la notable excepción de los actores, casi nada de lo visto por el público fue real. En una nueva versión tecnológica de un filme, el homenaje al género de la historieta, Capitán Sky y el mundo del mañana, también expresa un sentido reconocimiento a Hollywood. Para empezar, no es casualidad que a comienzos de la película una fuente anónima cite a la protagonista en una en plena proyección de El Mago de Oz y, en medio del diálogo entre ella y su misterioso interlocutor, se privilegia un primer plano de Judy Garland interpretando a Dorothy.
Perro si es propio del fin de la modernidad el dar un rizo al relato al convertirlo en un relato sobre otros relatos, cabe mencionar especialmente a Capitán Sky y el Mundo del Mañana: porque es un homenaje al cómic, a las viejas series futuristas (y filo fascistas) como Flash Gordon, y al cine expresionista y futurista de Fritz Lang: la estética de Metrópoli y la ingenuidad frente a la técnica. El filme rescata o resucita a Sir Laurence Olivier para que reactúe sus escenas de Cumbres borrascosas. Sobre los elementos clásicos del cómic de ciencia-ficción: un héroe solitario, invencible pero al mismo tiempo vulnerable; un científico tan desquiciado como mesiánico; grandes ciudades a punto de ser destruidas; la amenaza del fin del mundo y una periodista intrépida, dispuesta a todo con tal de conseguir la nota exclusiva. Sobre el cine negro de los años cincuenta y todas las citas a la cultura de masas de la postguerra: el cine de ciencia ficción previo a la carrera espacial. Un ejemplo notable es que éste es el último filme filmado integralmente en formato computacional. Los únicos elementos “reales” del filme son sus actores, pero ni siquiera está claro que hayan actuado juntos alguna vez.
El hecho de otorgarle una impronta virtual y fantasmagórica a ese científico obsesionado con la desaparición de la humanidad no es el único mérito de la tecnología digital utilizada. Toda la escenografía de la película fue hecha íntegramente con computadora. Dicho de otro modo, se usó un solo set de filmación. Salvo los actores de carne y hueso, todo lo demás -la ciudad de Nueva York, el Tibet, el centro de operaciones del capitán, su avión, la mencionada sala de cine, el refugio del villano- es mérito de la informática. Capitán Sky y el mundo del mañana es una película que explota las antinomias absolutas tanto desde su trama (buenos y malos, sabiduría y destrucción, amor y odio, seres humanos y robots) como desde su propia esencia (nostálgica, y a la vez innovadora).
Si esto ha llegado al nivel de un entretenimiento, significa que la lógica de la época actual tiene que ver en gran parte con la simulación –y no con la re-presentación propia de la modernidad. De la producción de construcciones que nos ayudan a pensar estamos pasando a la construcción de otras realidades, con la ayuda de simulaciones computarizadas. La realidad virtual es un caso límite de tecnología de la comunicación que busca atrapar al usuario volviéndose al mismo tiempo invisible.
La imagen deja de ser lo visto para convertirse en lo construido. Las nuevas imágenes participan de preocupaciones y vivencias prácticas, concretas y globales. Las NTI aparecen como un nuevo lenguaje. El lenguaje no es un sistema para representar al mundo o para trasmitir información, sino ontología, es decir una serie de distinciones que nos permiten vivir y actuar juntos en un mudo compartido. La tecnología concebida como lenguaje crea mundos posibles y no nos podemos salir de estos mundos.
Entonces es, a la vez, un problema de economía y de conocimiento. Quiénes tengan las competencias comunicativas y los saberes tecnológicos – cómo procesar información, cómo seleccionarla y a la vez cómo desarrollar habilidades expresivas para transformase en emisor- serán los más creativos, los más productivos y tendrán trabajo; por el contrario los que no, quedarán fuera del sistema. Al ensancharse la brecha entre “los que saben y los que no saben” estos últimos corren el riesgo de convertirse en irrelevantes para el sistema, ya que no tienen capacidad adquisitiva para ser mercado, como tampoco la que le permita convertirse en recurso de trabajo suficientemente valorizado para integrarse en el nuevo tipo de mercado laboral. Por lo tanto, las personas que formen parte de este sector no serán útiles laboralmente y quedarán fuera del sistema transformando lo que antes era desigualdad en exclusión social. La escuela se ve enfrentada al desafío del desarrollo de tales competencias.
Cuando el mundo se constituye en una economía global, bajo un único paradigma, y las tecnologías nos ofrecen los marcos interpretativos para conducir acciones, coordinarlas y resolverlas, pensar las ideologías bajo una nueva luz resulta imprescindible –en el campo de las investigaciones en comunicación habían perdido interés- para empezar a discutir estas nuevas formas de interacción y comunicación.
“Los monstruos ya están sueltos. Y configuran problemas inéditos. Ni la relación hombre/máquina tiene la figura de Frankenstein o su versión Barbie –la mujer biónica-, ni el poder, que es cada vez más duro e implacable, tiene la forma del Big Brother o del Panóptico. Es menos visible, más inteligente y no tiene centros fijos. Pero no por eso deja de actuar, de privilegiar y excluir. Y esto no es un simulacro, aunque las relaciones entre lo factual y lo simbólico deban ser repensadas.”
RECUADRO: LA ALDEA GLOBAL Y LA LECTURA: Nada es tan novedoso como parece.
El sociólogo canadiense Marshall Mc Luhan, a fines de los años sesenta postuló la existencia de una edad de "oralidad secundaria". Determinadas innovaciones tecnológicas generaban un antes y después en la historia. Existen al menos dos puntos de inflexión: la invención de la imprenta y el advenimiento del televisor. El primero de estos inventos portentosos la letra impresa en culturas cuya fórmula para percibir el mundo era fundamentalmente oral hasta ese momento: un cambio cognitivo que se la Galaxia Gutemberg. El segundo, implicó el pasaje a una nueva oralidad, a la que determinó como secundaria, ya que no podía darse de modo semejante a la previa. Como señalaba McLuhan “… las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación. El alfabeto es una tecnología que el niño muy pequeño absorbe de un modo totalmente inconsciente. La tecnología eléctrica promueve y estimula la unificación y el movimiento que lleva a un auténtico envolvimiento. Es imposible comprender los cambios sociales y culturales si no se conoce el funcionamiento de los medios.”
Toda oralidad permite sentirse en la tribu. Pero al leer un libro o este texto se celebra un acto a solas. Por eso puede afirmarse que la imprenta también es desencadenante del sentido del individuo y del sujeto. Sin embargo, al mirar la final del mundial, se sabe que en ese mismo momento hay millones de personas en el resto del planeta que están haciendo exactamente lo mismo que yo. En un cuento del escritor chileno Carlos Cerda, el protagonista, un chileno exiliado en Berlín, enciende el televisor para ver la final del campeonato mundial de fútbol. “Sé que mi padre está haciendo lo mismo a esta hora y eso es lo más parecido a estar juntos”, reflexiona. Esa sensación es la pertenencia a una Aldea Global. De esas reflexiones de Mc Luhan hemos heredados y recreado la idea de globalización.
Mc Luhan falleció en 1980 junto a la irrupción de un fenómeno que revirtió para siempre la manida oralidad secundaria: el fax, la computadora, y finalmente la red Internet han hecho que la población lea y escriba mucho más que en cualquier otra época.
La siguiente imagen, de una revista brasileña de 1972 puede apuntar a esa imagen de aldea global proyectada por Mac Luhan: Un aviso publicitario para aprender inglés aparecido en una revista brasileña, alude como “gancho” de venta a las conversaciones Nixon Mao en 1972. Una imagen que une países, idiomas e imágenes a partir de la resignificación de un hecho político. Para que el aviso tome sentido, hasta el último lector de la revista debía “saber” que se habían realizado conversaciones entre Mao y Nixon, conocerlos a ellos a su vez en un nivel de familiaridad como para haberse preguntado ¿en qué idioma habrán conversado? Mao, un viejo comunista que se había referido en los peores términos a los Estados Unidos “tenía” que haber aprendido “algo” de inglés. Ergo: Nunca es tarde para aprender inglés.
Revista Veja, Brasil, 1973
Por eso, pese a las premoniciones apocalípticas, la escritura, (un medio "caliente", según Mc Luhan, que se inscribe y memoriza con mayor intensidad que el de los medios "fríos" como la televisión, a través de Internet, se ha vuelto casi tan instantánea como la imagen televisiva, basta pensar en la prensa on-line. Esta prensa no es el diario de mañana, es el diario del momento. A través de la pantalla y del mouse, nos vemos forzados a escribir e interactuar), algo que no se puede aún realizar con el noticiero televisivo. Pero, nada es perfecto, a través de los mismos satélites, quedamos, como los aldeanos globales, conectados a un mismo medio. La nueva aldea global - digital no es siempre simultánea, como la aldea en globo de Mc Luhan, aunque se mantiene esa posibilidad a través de instancias como los chats. Acelera incluso más el mensaje que la televisión, casi siempre editada y nunca en tiempo real, porque la nueva tecnología permite que a través de las redes nuestro mensaje arribe a destino casi a la velocidad del sonido y nos permite interactuar (comprar, emitir, recibir y modificar contratos, cartearnos) de una manera muy superior a los medios previos.
RECUADRO: EJERCICIO DE REFLEXIÓN:
¿Cuáles son las consecuencias de las nuevas tecnologías a nivel de la percepción de los medios?
¿Cuáles podrían ser las funciones de las nuevas tecnologías?
¿Cuál pudiera ser el rol docente desde las funciones de estas nuevas tecnologías?
¿Cuál es la diferencia entre determinismo tecnológico y “compuerta evolutiva”?
¿Cómo definiría usted los mitos asociados a las Nuevas Tecnologías?
1.3.- La ciudad aldea digital y sus problemas
La nueva ciudad digital es mucho más exigente para con el individuo y las culturas que su precedente "oral" o “textual”. En primer lugar, para acceder a ella una nueva alfabetización se vuelve más impostergable que nunca. Resulta evidente que es más difícil que nunca la supervivencia del iletrado: se pierde incluso buena parte del mensaje televisivo, que en los últimos tiempos se apoya en sobreimpresos.
En segundo lugar, quienes no estén alfabetizados para la digitalización, es decir, logren adaptarse a la nueva tecnología, habrán de ocupar el lugar de los antiguos iletrados de otrora. Si el goce de la oralidad ha sido realzado por quienes, desde el romanticismo, encuentran en esta vía la expresión genuina del pueblo, o del volk, es decir del folclore, también puede ocurrir que aquellas culturas que no se digitalizen podrían desaparecer.
RECUADRO: LA MISMA IDEA, VISTA DE REVÉS
Como este texto se autodefine como un debate, habrá que resaltar que también hay quienes creen que efectivamente la globalización hace desaparecer la idea clásica de centro y periferia. Pero puede que lo característico de la periferia permanezca: la miseria, la ignorancia y la desesperanza.
• ¿De qué manera cree usted que las Nuevas Tecnologías podrían romper la situación de pobreza?
También, como señalaba el sociólogo ecuatoriano Agustín Cueva, que era la periferia es una parte del centro. En el espacio urbano, cuando los servicios se extienden, las ventajas relativas de los centros desaparecen. Los cinturones de pobreza que rodeaban antes a la ciudad son desplazados por barrios de buena calidad. Los desplazados regresan al centro y por toda la planta urbana proliferan núcleos de miseria.
Los urbanistas elaboran planes de expulsión organizada: ciudades satélite, operaciones a gran escala para aumentar la renta de la tierra, implantación de escalas diferenciadas de impuestos para favorecer a determinados sectores. Otras instituciones aplican métodos complementarios: la policía ficha a la población entera de determinados barrios o poblaciones, se hacen razzias sistemáticas entre sectores predeterminados de ciudadanos, se estimula la creación de barrios privados con entrada controlada por empresas de seguridad, se dejan fuera de los sistemas públicos de transporte a zonas enteras de la ciudad.
El centro de la ciudad es una estructura que contiene aún los símbolos que la historia le adjudicó para dar visibilidad a ciertos contenidos éticos y estéticos (el cabildo, la catedral, la plaza fundacional, los monumentos a la memoria de los próceres, etc., que representan ideas acerca de la convivencia, valores espirituales comunes, aspiraciones y convicciones morales de la comunidad).
En cuanto se pierde la distinción física entre el centro y la periferie por causa del crecimiento canceroso del centro, se está declarando nulos aquellos símbolos. Cuando los símbolos eran válidos, se aspiraba a la desaparición de la periferia a través de su conversión a los valores proclamados por el centro. Cuando la absorción es meramente física (es decir, cuando se tuguriza el centro) se está declarando que no hay esperanza, y que aquellos males son una parte integrante de los contenidos de los símbolos. O, lo que es lo mismo, que los símbolos eran una mentira.
Las comunicaciones vía satélite, difundidas cada vez más a través de las redes de computadoras, hacen desaparecer la noción de centro planetario. Pero del mismo modo que en los centros de las ciudades, en la virtualidad de las redes informáticas se producen tugurizaciones de la comunicación. Físicamente en el centro de una ciudad, el habitante del tugurio vive en una marginación más terrible que la del cinturón periférico: sin servicios de electricidad o de agua corriente, sin servicio de salud, sin educación, en la misma miseria de siempre, pero separado sólo por una pared o una calle de todo eso que a él le falta. Pero sobre todo le falta una comunidad que comparta sus mismas penas, lo que quizá podría permitir la aparición de una conciencia de su significado en la sociedad.
Las comunicaciones a través de la web -o las versiones más toscas, como la televisión para abonados- imponen una clase semejante de aislamiento. Crece la sensación de desamparo, porque no hay identificación posible con un lugar. El marginado del tugurio céntrico y el marginado de las comunicaciones globales pierden la capacidad de percibir el rumbo que toma el mundo.
Para consulta sobre este proceso urbano:
Ver http://www.laplataproyectos.com/notas/silvia portiansky/el espacio publico/primera parte.htm
http://www.iglesia.cl/iglesiachile/especiales/megapolis/predoc.html
Esta "sociedad de la información" se va a definir en relación a mecanismos como la producción, el tratamiento y la distribución de la información. Va a exigir desde un punto de vista técnico, la infraestructura necesaria para su utilización en todos los ámbitos de la economía y de la vida social. Haciendo que muchas de nuestras acciones se conformen en torno a ésta.
El fin de la galaxia Gutenberg no será inmediato. Aunque el impreso tendrá vigencia aún, su importancia ya ha cedido a los medios electrónicos. Aún se mantiene el uso de la escritura ya que las páginas web junto a un contenido visual, siguen sustentándose en la palabra escrita.
Pero ella ha cambiado. La circulación de ideas, al alcance de quien tenga un computador y una línea telefónica, establece polémicas, expresión, circula un lenguaje de Internet, que podría tildarse abaratamiento, que remite al empobrecimiento que, según la tendencia purista y "culta", está sufriendo la lengua española: poco interés en la corrección ortográfica y la invasión de neologísmos. Bastaría con leer atentamente este texto.
Los idiomas, en todo caso, son organismos vivos y se van adaptando para responder a las necesidades. El medio electrónico culmina la "reducción de costos de producción" iniciada por el libro escrito. Hasta el año 1400 escribir y sobre todo, distribuir lo escrito era solo posible para una élite ilustrada poseedora del latín y de la misma escritura. Formar un copista - escritor era un proceso lento y costoso
Gutenberg cambia el panorama. Permitió a sectores populares expresarse y circular las ideas. Le dio soporte material a lo que hasta ese momento eran dialectos. Sin la impresión masiva de la Biblia, la Vulgata, es impensable la Reforma Protestante. Ese proceso, sin embargo, aún era de élite. Aún hoy, publicar un texto como éste que usted tiene en sus manos, significa este largo período de elaboración, corrección y costos de publicación. La red hace simultáneos el proceso de escribir y de difundir. Se han eliminado intermediarios. Está a nuestro alcance, casi sin interferencias.
El punto en cuestión es definir qué es aquello que desea ser puesto en común.
La información aparece como un elemento accesible, que se puede poseer, que da poder, que da conocimiento. La información se ha convertido en un culto, en un mito, algo que otorga autoridad, ventajas, superioridad, dominio.
El fenómeno NO es nuevo. La primera gran revolución tecnológica que afectó a la comunicación sobrevino a mediados del siglo diecinueve, con la invención del telégrafo. Se trató de la primera vez que el hombre pudo intercambiar mensajes a una velocidad mayor que la de sus medios de transporte, fueran caballos, barcos o trenes. El propio Samuel Morse, su creador, no terminaba de maravillarse: "desde Nueva York, donde son las 10 de la noche, podemos hablar con Hong Kong, donde son las 10 de la mañana, y recibir una respuesta en unos cuantos segundos. Conocemos el hecho, pero, ¿puede comprenderlo la imaginación?". Era el sueño de la comunicación en tiempo real.
Una idea del impacto que esta innovación produjo en la política y el poder, la da la siguiente anécdota, atribuida al plenipotenciario británico de asuntos externos, Arthur Buchanan, a quien, en 1861, se le pidió una evaluación respecto de la incidencia del telégrafo en la diplomacia: "reduce en gran medida, la responsabilidad del ministro, pues ahora puede pedir instrucciones en lugar de hacer las cosas por sí mismo".
El sistema de transmisión en directo por vía satelital nació en los años sesenta: El Telstar 1 se lanzó el 10 de julio de 1962, y le siguió casi un año después el Telstar 2. La primera retransmisión mostraba la bandera norteamericana ondeando en la brisa de Nueva Inglaterra, con la estación de Andover al fondo. Esta imagen se retransmitió a Gran Bretaña, Francia y a una estación norteamericana de New Jersey, casi quince horas después del lanzamiento. Dos semanas más tarde millones de europeos y americanos seguían por televisión una conversación entre interlocutores de ambos lados del Atlántico. No sólo podían conversar, sino también verse en directo vía satélite. Muchos historiadores fechan el nacimiento de la aldea mundial ese día. El siguiente hito se produce el 19 de agosto de 1964 cuando se retransmitieron en directo las ceremonias de apertura de los juegos olímpicos en Japón. "En directo vía satélite". Pero el tema de la homogenización que podían producir estas transmisiones también es antiguo: La red nacional más extensa de satélites fue desarrollada por la Unión Soviética a partir de abril de 1965, con una serie de satélites Molniya (relámpago). Diversos centros del extenso territorio de la URSS quedaron unidos por programas de televisión en blanco y negro, teléfono y telégrafo. Una serie posterior (Molniya 3) incorporó televisión en color además de telecomunicaciones. Los satélites Molniya tuvieron un impacto social, político y económico considerable en el desarrollo del estado soviético (a menudo, con culturas y costumbres diferentes) en contacto mas estrecho con Moscú, y al establecer conexiones, con otros países socialistas, desde Europa Oriental a Mongolia. Un intento sideral de homogenización, que aún no se ha analizado.
La información con las nuevas tecnologías, se independiza de los sujetos, se eleva en el éter primero y en un ciber-espacio después. Las personas son despojadas de la posesión, de ser la fuente y manantial de la información. En último término, no es la información para los sujetos y gracias a ellos, sino que los sujetos son para la información y, al final, serán los productos de la misma. Es decir que "el mundo físico ha dejado de ser el destinatario básico de la transformación. El destinatario ahora, es la totalidad de lo real, los seres humanos incluidos".
1.4.- Las Nuevas Tecnologías Y La Democracia
Toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el hombre. La escritura y el papiro crearon el medioambiente social de los imperios del mundo antiguo. La espuela y la rueda, permitieron otros imperios de vasto ámbito. Los distintos medioambientes tecnológicos no son meros espectáculos pasivos de las gentes, sino procesos activos que dan nueva forma tanto al hombre cómo a otras tecnologías. La prensa de tipos móviles creó un nuevo mundo circundante completamente inesperado: creó el público.
En nuestros días, la tecnología del circuito eléctrico representa una de las mayores conmociones de toda la historia. El medio ambiente tecnológico creado por la masiva difusión informática de los años ochenta, también esta dando nueva forma, tanto al hombre cómo a otras tecnologías. Este medio ambiente se distingue no sólo del creado por las comunicaciones impresas que constituyen la galaxia Gutemberg, sino también creado por las comunicaciones electromagnéticas que constituyen la galaxia Marconi.
Al mismo tiempo, la información ha pasado a ser un bien de consumo. Pero no sólo este producto entra dentro de esta categoría sino que los modos de vida de las personas de los países más desarrollados se han transformado de una manera radical. Asistimos al nacimiento de una nueva sociedad donde la calidad, la gestión y la velocidad de la información se convierten en factor clave de la competitividad tanto para el conjunto de los oferentes como para los demandantes. Las tecnologías de la información y comunicación condicionan la economía en todas sus etapas. Por todo ello la información, es controlada por las condiciones del mercado. Éstas determinan por un lado, quienes tienen acceso a ella y por otro, qué o quiénes controlan su creación y su disposición.
Un autor que pone en duda estos cambios es el español Roman Gubern En el libro “El eros electrónico”, el concepto de Aldea Global que propuso McLuhan es cuestionado pues suponía flujos de comunicación unidireccionales, en que, como en cualquier aldea, todos podían hablar con todos. Eso no habría ocurrido así. Actualmente, a cuarenta años de la idea de McLuhan, asistiríamos a la monodireccionalidad que impone el Norte frente al Sur. El Sur sería parte de un mundo en que se impone una monocultura que funciona en base a intereses mercantiles, antes que políticos o sociales, cuantitativos antes que cualitativos, y en la que parecen no tener cabida los elementos que pudieran desarrollarse por fuera de la lógica de mercado. Se habría generado un nuevo escenario tecno-cultural" que sobrevino a las mega fusiones empresariales que se concretaron en las últimas dos décadas, tanto entre las grandes compañías de comunicación estadounidenses, como entre algunas importantísimas empresas norteamericanas de comunicación y entretenimiento con firmas japonesas. Esta integración en el campo de la producción cultural dio origen a un eje Los Angeles-Tokio", y que supone "una expropiación del imaginario norteamericano" por parte de los japoneses, que así se propaga y se consume sin aparentes obstáculos, en el resto del mundo.
"El 80 por ciento del material audiovisual que se consume en Europa, es estadounidense, mientras que sólo el 2% de lo que se consume en Estados Unidos es producido en Europa, ilustra Gubern, para quien el peligro reside en que "todo aquello que no se inserta en la lógica de la ganancia y que puede ser redituable para los empresarios que lideran el campo de las comunicaciones, queda por fuera, para ser desechado".
La posibilidad de romper con esa unidirección de contenidos está en la posibilidad de lograr "brechas, intersticios" que permitan una suerte de marginalidad del sistema dominante. Eso es el concepto de "cultura intersticial", al que Roman Gubert alude al decir que "Tiene conexión con el orgullo que en los años 60 acarreaba el hecho de quedar fuera del sistema, aunque a su vez se diferencia mucho de aquella filosofía. " explicó. Los países del sur del mundo, subdesarrollados o en vías de desarrollo, ven su realidad a través de los ojos del norte, lo que supone una colonización vía satélite del imaginario de esos países. Gubert alude a lo que está por fuera de la 'Cultura Spielbergiana', a lo que no se somete al sistema de contenidos que proponen la televisión estadounidense y el imaginario de Hollywood. Internet es precisamente una opción para acceder, producir y difundir, contenidos distintos, de producción artesanal o alternativa. Gubern citó al semiólogo italiano Umberto Eco, que recordaba la gran enciclopedia global de Borges: "La red es como una gran librería desordenada, es útil, pero su utilidad es limitada", objetó.
Es interesante la idea de una “pantallización" de la sociedad. Si un empleado promedio puede llegar a pasar más de doce horas diarias frente a una pantalla, si los juegos en red tienen una opción pánico para cuando se acercan los jefes, si pensamos que puede pasar más horas frente a la computadora en el trabajo más las que en su casa dedica a ver televisión, eso supone un reemplazo de la experiencia física real por la experiencia filtrada, mediatizada, que esconde el riesgo de confundir el mundo real con la virtualidad e irrealidad de las imágenes. La experiencia del cara a cara era fundamental para el ser humano, y sobre todo para los niños y los jóvenes, pero esa experiencia puede ser desplazada y reemplazada por las nuevas realidades.
La sobreoferta de información, a su vez, supone un empobrecimiento de la comunicación y de la posibilidad real de estar en contacto con lo que ocurre a nuestro alrededor. En otras palabras: más oferta es igual a mayor desinformación e incomunicación.
LECTURAS OBLIGATORIAS Gubern, Roman. El eros electrónico, Madrid. Grupo Santillana de Ediciones, S.A., 2000.
Gubern, Roman, Del bisonte a la realidad virtual. La escena y el laberinto, Anagrama, Barcelona, 1996, Cáp. V, el Laberinto Digital, Pág. 20 - 29
2.- Recuadro LIBRO BLANCO DE JACQUES DELORS
El primer acercamiento europeo al problema generado por las Nuevas Tecnologías fue el documento elaborado por un grupo encabezado por Jacques Delors, con el título Crecimiento, competitividad y empleo: pistas y retos para entrar en el siglo XXI. Este sugería pistas para entender el creciente y acuciante problema del desempleo, pero las miras fueron tal índole que, además, pudieron incorporar reflexiones y propuestas relativas a la superautopista informativa. El problema de los cambios en el mundo está condicionado por la sociedad de la información, en virtud de la cual "la apertura de un mundo multimedia (sonido-texto-imagen) constituye una mutación comparable a la primera revolución industrial". Las autopistas de la información abren la posibilidad de "responder a las nuevas necesidades de las sociedades europeas; redes de comunicación en las empresas; generalización del teletrabajo; acceso generalizado a una base de datos científicos y de ocio; desarrollo de la atención preventiva y de la medicina a domicilio para las personas mayores".30
El programa político de las NTI’s sería el siguiente;
• Fomentar la colaboración sector público-privado.
• Acelerar la construcción de redes y la creación de servicios y aplicaciones de las autopistas de la información.
El programa se complementa con otras intervenciones:
• Redes de infraestructuras.
• Refuerzo de la investigación y la cooperación, fundamentalmente en el campo de:
*Las nuevas tecnologías de la información.
*La biotecnología.
*Las ecotecnologías.
• Formación y educación a lo largo de toda la vida.
• Flexibilidad de los mercados de trabajo, buscando una completa renovación de la política de empleo.
El programa localiza lo que llama 'yacimientos de empleo', entre los que se encuentran los relacionados con:
• Los medios audiovisuales.
• El ocio y la cultura.
Delors ubica el desarrollo de las NTI dentro de una concepción integral del crecimiento económico, con prioridades sociales entre las que destaca la necesidad de crear empleos. La reflexión a propósito del ciberespacio, al menos en las élites políticas, no surgió sólo a partir de la novedad mediática sino como resultado de un realismo económico que hizo de marco conceptual para ser desarrollado en la medida en que avanzara la integración de la propia Unión Europea.
Para saber más y consultar: http://www.fe.ccoo.es/pdf/blancopub.PDF
www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/ sid/libromes/1999/enero/cachon.htm
http://www.lie.upn.mx/docs/Especializacion/Politica/Lec_Tes.pdf
2.1.- Los Yacimientos de Empleo
Todas las transformaciones sociales que se han producido en los últimos 20 años, tienen (o pueden tener) una notable repercusión en el sistema productivo. Tales transformaciones producen nuevas necesidades humanas, individuales o colectivas, o bien saltos entre lo cuantitativo y lo cualitativo en dichas necesidades. En otras alternativas, es a través de la toma de conciencia de nuevos problemas generados por estas sociedades como llegan a aparecer "necesidades" nuevas. Los cambios más relevantes, desde la óptica de los NYE, que son los que han producido estas nuevas necesidades, son los siguientes:
1. La inversión de las pirámides de población, consecuencia del alargamiento de la esperanza de vida y de la caída de natalidad.
2. La extensión de los sistemas educativos, lo que lleva a nuevas demandas culturales no sólo en el sistema educativo (como el aumento de la educación preescolar y actividades paraescolares) sino también después de haber dejado el mismo.
3. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo tras haber alcanzado un nivel de escolarización y de éxito escolar superior al de los varones (aunque todavía en ramas educativas y profesionales muy "feminizadas", como la educación y la salud) y la transformación de las estructuras familiares (con familias de más de un sustentador). Estos cambios producen algunos requerimientos nuevos a los sistemas productivos.
4. El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y de los medios audiovisuales, que repercuten en el sistema productivo general pero crean también nuevas áreas de actividad.
5. Los cambios de las pautas de consumo y de uso del tiempo social. Si la ampliación masiva del consumo llevó a un consumo homogéneo, hoy nos movemos en una pauta de "diferenciación dentro de la homogeneidad". Los cambios en la estructura del gasto de las familias son un elemento clave de diferenciación de los tiempos de consumo: las nuevas formas familiares (familias atípicas) tienen mayor propensión a consumir servicios. Cambian también las demandas de ocio y cultura.
A estos cambios sociales hay que añadir otros hechos derivados de los efectos del modelo de desarrollo imperante y de la toma de conciencia de determinados problemas generados por estas sociedades:
Por ejemplo:
1. El progresivo consenso de la insostenibilidad de un modelo de desarrollo que afecta negativamente a las condiciones medioambientales y la necesidad de un "desarrollo sostenible".
2. El deterioro de los espacios urbanos, sean viviendas o espacios públicos, y de los espacios naturales y rurales, en los primeros por el efecto de la creciente urbanización y el impacto medioambiental de las ciudades
3. El desafío que plantean los problemas de inserción social, de marginación y de exclusión de algunos colectivos dentro de las sociedades.
Los Nuevos Yacimientos de Empleo podrían ser definidos, como los ámbitos de la actividad económica que vienen a satisfacer las nuevas (o relativamente nuevas) necesidades surgidas de los problemas mencionados arriba, explotando de manera activa y positiva el filón económico y de empleo que se esconde en esos cambios sociales, aprovechando las oportunidades de crecimiento y de empleo que puedan venir a satisfacer las necesidades que surgen de esas transformaciones sociales.
Los principales ámbitos en los que se visualiza una mayor posibilidad de expansión y desarrollo de los NYE son:
• Los servicios de la vida diaria:
1. Los servicios a domicilio;
2. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación;
3. La ayuda a los jóvenes en dificultad y su inserción.
Los servicios de mejora del marco de vida:
4. La mejora de la vivienda;
5. La seguridad;
6. Los transportes colectivos locales;
7. La revalorización de los espacios públicos urbanos;
8. Los comercios de proximidad.
Las nuevas necesidades que los NYE vienen a satisfacer son detectadas con mayor rapidez y sentidas en mayor medida en la proximidad que da el terreno de lo local. De ahí que sea "casi natural" que muchos de éstos nazcan y se desarrollen en el contexto de local.
Con los NYE, no se trataría de inventar nada: no es una propuesta "imaginativa" ni "voluntarista e irreal", éstos ya están funcionando en las sociedades europeas, y están demostrando, sobre el terreno, y a distintos niveles, el interés por este enfoque y sus posibilidades.
Para saber más:
Específicamente en el caso chileno:
http://www.dge.uem.br//geonotas/vol4-4/rubio.shtml
2.2.- Papel de la educación
Simplificando mucho, la escuela es cada vez más una realidad virtual segregada de la vida real. Salvo las excepciones de las escuelas y universidades de excelencia, el mundo educativo es, de abajo arriba, un gueto social y cultural. La escuela, uno de los principales agentes educativos formales, se inserta hoy en la incertidumbre que parece caracterizar la sociedad de la información, debiendo responder a sus demandas. Una de estas demandas es la educación multimedia, entendiendo como tal a aquella que da un uso de las nuevas tecnologías a los alumnos que les permite:
• Conseguir destrezas y actitudes necesarias para comunicarse (interpretar y producir mensajes) utilizando distintos lenguajes y medios.
• Desarrollar una autonomía personal, un pensamiento crítico que le capacite para desarrollar una adecuada toma de decisiones que nos lleve a construir una sociedad con las innovaciones que vayan apareciendo.
Lo anterior supone un compromiso explícito de todos los participantes en dicha tarea ya que lo que se pretende conseguir, supone:
-posicionarse ante determinados valores que portan las nuevas tecnologías
-educar a personas emprendedoras, creativas y adaptables; coincidiendo desde esta perspectiva con lo que John Dewey establece sobre la inteligencia definiéndola como la capacidad de adaptarse a un mundo en constante cambio.
-evitar caer en el determinismo tecnológico.
Una de las tareas posibles es la alfabetización tecnológica integral porque sólo así podremos llegar a hablar de una cultura tecnológica como una parte real de la cultura social. Esta cultura se caracterizaría por la participación de la sociedad en su evolución y desarrollo, seleccionando las alternativas más enriquecedoras que eviten el determinismo tecnológico del que antes hablábamos. El determinismo tecnológico podría definirse como la posibilidad de que la toma de decisiones sólo sea emprendida por especialistas que guíen las mismas según sus intereses o sólo a partir de razones técnicas.
Resulta de interés la actitud que los profesores tienen ante la inclusión de las nuevas tecnologías en el aula. Encontramos dos actitudes diferentes:
• La pragmática: se caracteriza por la utilización y aceptación de las nuevas tecnologías sin cuestionarlas.
• La crítica: acepta las nuevas tecnologías y es consciente de lo que implica comprometiéndose en el análisis de la conveniencia de los medios para la sociedad, sin entrar en descalificaciones gratuitas que anularían la posibilidad de comunicación y consenso.
Podríamos pensar que esta es la manera de pasar desde una sociedad de la información a una sociedad del conocimiento.
Lectura Recomendable
Jesús Salinas Ibáñez Universitat de les Illes Balears
Enseñanza flexible, aprendizaje abierto. Las redes como herramientas para la formación.
a.- La Educación en la Economía
El papel e importancia de la educación sólo recientemente, durante los años sesenta, principalmente con el trabajo de Gary Becker, Premio Nobel en 1992, ha sido pensado y tratado rigurosamente. Becker introduce la idea de capital humano. Los individuos acumulan durante su vida un nivel de capital humano; el que consiste en sus conocimientos, experiencias y habilidades. El capital humano se constituye procesando sus experiencias cotidianas, como un resultado de su trabajo y, especialmente, con la ayuda de mecanismos y sistemas formales de educación como acreditaciones transables en un mercado.
Existen dos consecuencias importantes. Una de ellas es que determina la productividad de los trabajadores. Existe una relación directa entre ese capital humano y la productividad. Desde la perspectiva de una mayor agregación, la cantidad de bienes y servicios que una economía puede producir depende, entre otras cosas, del capital humano que esa misma economía haya logrado acumular.
Esto explica dos regularidades estadísticas sumamente importantes. La primera de estas regularidades se refiere a la existencia de una relación positiva entre salarios y nivel educativo. En promedio, personas con un mayor nivel educativo tienen también un mayor salario. Estudios empíricos muestran este resultado en prácticamente todas las economías del mundo. Naturalmente, este es un resultado promedio que admite muchas mediaciones locales. Es evidente que los educadores son un claro contra-ejemplo de individuos cuyo nivel educativo no se corresponde con su nivel salarial.
Existe, en cierta discusión sobre la precarización del trabajo, el tema de la sobrecalificación de la mano de obra, especialmente de la clase obrera. Aunque también existe una asociación positiva entre la variable del nivel educativo y el crecimiento económico. Estudios empíricos realizados sobre un gran número de países muestran una relación positiva entre nivel educativo y crecimiento económico y riqueza. Los países ricos tienen también un alto nivel educativo. No se trata que tengan un alto nivel educativo porque son ricos. Más bien se pretende decir que son ricos porque tienen un alto nivel educativo.
Políticamente la conclusión es obvia. El crecimiento y el bienestar de los individuos y de las sociedades no son posibles sin alcanzar un considerable nivel educativo. Esta valoración de la Educación como inversión para el futuro crecimiento y bienestar ha hecho que algunos economistas postulen que los gastos del Estado en educación no debieran ser registrados como gastos corrientes, sino que como inversión; al igual que aquellos gastos en infraestructuras físicas. Los países desarrollados planificaban las opciones de profesiones y su inserción laboral en base a presuntas demandas futuras, hasta que un día descubrieron que esas previsiones se veían superadas en períodos más cortos de lo que se creía. Se concluyó entonces que lo que se busca ahora son egresados con posibilidades de reacción ante las desconocidas demandas del futuro, a través de una educación permanente. Más que memorizar y dominar destrezas, el desafío es aplicarlas a situaciones inesperadas
b.- Perfil Del Educador
No hay respuesta única y obligatoria, ni posibilidad de recomendaciones universales, para la pregunta acerca de qué hacer con la formación docente, de manera específica. No existe esa respuesta por algunas razones:
1. la propia gran diversidad de contextos y situaciones entre regiones, países y dentro de un mismo país, que hace difícil o imposible la generalización
2. la vez separación conceptual usual entre "países en desarrollo" y "países desarrollados"
3. la complejidad del "problema docente", del cual la formación profesional es apenas un aspecto;
4. la heterogeneidad de esos sujetos genéricamente agrupados como "docentes", así como los diversos (re) significados que adopta la "formación docente";
5. la insuficiencia del conocimiento disponible respecto del cambio educativo y del aprendizaje —y del aprendizaje docente en particular—, así como de experiencias que muestren avances en estos ámbitos con planteamientos sólidos y renovados.
La incertidumbre de este período de transición entre dos eras o epistemes excede las categorías de análisis y la imprecisión de los sentidos diversos en disputa de eso que, vagamente, se avizora hoy como la educación deseada, la "nueva" educación. Cuestiona la tendencia dominante, tanto en el ámbito internacional como en el nacional, a formular diagnósticos y recomendaciones de política educativa uniformes, para el "mundo en desarrollo" o para todo el país; el paso, en definitiva, "de la hipótesis a la prescripción"
Con el término docentes nos referimos a los educadores que trabajan en el sistema escolar. Al hablar de su formación incluimos tanto a los educadores de aula como a directores y supervisores. La importancia de articular estos tres estamentos se hace evidente en el marco de nociones como equipo escolar, desarrollo profesional, comunidad y gestión escolar que integren, para todos ellos, tanto la dimensión administrativa como la curricular y pedagógica. Entendemos el tema de la formación docente dentro del concepto de aprendizaje permanente: los saberes y competencias docentes son resultado no sólo de su formación profesional sino de aprendizajes realizados a lo largo y ancho de la vida, dentro y fuera de la escuela, y en el ejercicio mismo de la docencia.
Este texto y esta reflexión se orientan específicamente a los docentes (y su formación) en los llamados "países en desarrollo", aunque existen significativas diferencias entre ellos y aún dentro de cada uno, así como las diferencias relacionadas con niveles y asignaturas de enseñanza y con variables tales como edad, género, etapa de desarrollo profesional, etc. En definitiva, tanto "los docentes" —como "los alumnos"— y "la formación docente" son abstracciones que requieren afinarse / resignificarse en cada condición concreta, lo que supone el desafío de construir "certezas situadas".
Las razones y condiciones de la formación docente dependen del papel que, en cada caso, se asigne a la educación y al sistema escolar. La definición del modelo educativo, a su vez, está en relación con el tipo de sociedad al que se aspira. La pregunta sobre el sentido de la educación, precisamente en un mundo globalizado, dominado por un "pensamiento único" que, en el campo educativo, se expresa hoy en la re-tórica del capital humano, no sólo no ha perdido relevancia sino que es un terreno a debatir y disputar, tanto desde la política y la economía como desde la educación y la cultura. En ese sentido, la caracterización que Ramonet, Director del medio Le Monde Diplomatique, realiza de la condición actual de la sociedad puede ser parte de ese debate
RECUADRO: IGNACIO RAMONET: Características del Pensamiento Único
• "Lo económico prima sobre lo político. Se coloca a la economía en el puesto de mando (un marxista distraído no renegaría de este principio); una economía, desde luego, liberada de la ganga de lo social.
• El mercado, cuya mano invisible corrige las asperezas y disfunciones del capitalismo, y muy especialmente los mercados financieros, cuyos signos orientan y determinan el movimiento general de la economía.
• La competencia y la competitividad, que estimulan y dinamizan a las empresas llevándolas a una permanente y benéfica modernización.
• El libre intercambio sin límites, factor de desarrollo ininterrumpido del comercio y, por consiguiente, de la sociedad.
• La mundialización, tanto de la producción manufacturera como de los flujos financieros.
• La división internacional del trabajo, que modera las reivindicaciones sindicales y abarata los costes salariales.
• La moneda fuerte, factor de estabilización.
• La desreglamentación, la privatización, la liberalización.
• Cada vez menos estado y un arbitraje constante en favor de los ingresos del capital en detrimento de los del trabajo.
• Indiferencia con respecto al costo ecológico.
b.- Nuevo papel docente y nuevo modelo de formación docente
La necesidad de un nuevo papel docente ocupa un lugar destacado en la retórica educativa actual, sobre todo ante la construcción de una nueva educación. El perfil y el papel pre-figurado de este "nuevo docente" han terminado por configurar un listado de "competencias deseadas", en el que confluyen hoy, contradictoriamente, postulados inspirados en la teoría del capital humano y los enfoques eficientistas de la educación, así como postulados largamente acuñados por las corrientes progresistas, la pedagogía crítica y los movimientos de renovación educativa, que hoy han pasado a formar parte de la retórica de la reforma educativa mundial.
Así, el "docente deseado" o el "docente eficaz" es caracterizado como un sujeto polivalente, profesional competente, --agente de cambio, practicante reflexivo, profesor investigador, intelectual crítico e intelectual transformador que:
• domina los saberes —contenidos y pedagogías— propios de su ámbito de enseñanza; provoca y facilita aprendizajes, al asumir su misión no en términos de enseñar sino de lograr que los alumnos aprendan; interpreta y aplica un currículum, y tiene capacidad para recrearlo y construirlo a fin de responder a las especificidades locales; Es capaz de:
1. discernir y seleccionar los contenidos y pedagogías más adecuados a cada contexto y a cada grupo;
2. comprender la cultura y la realidad locales en una educación bilingüe e intercultural en los contextos adecuados;
3. desarrollar una pedagogía activa, basada en el diálogo, y el trabajo en equipo;
4. participar junto con sus colegas, en la elaboración de un proyecto educativo para su establecimiento escolar
5. trabajar y aprende en equipo, transitando de la formación individual y fuera de la escuela a la formación del equipo escolar y en la propia escuela;
6. tomar iniciativas en la puesta en marcha y desarrollo de ideas y proyectos innovadores
7. detectar oportunamente problemas (sociales, afectivos, de salud, de aprendizaje) entre sus alumnos,
8. desarrollar y ayudar a sus alumnos a desarrollar los conocimientos, valores y habilidades necesarios para aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, y aprender a ser;
9. desarrollar y ayuda a sus alumnos a desarrollar cualidades consideradas indispensables para el futuro tales como creatividad, receptividad al cambio y la innovación, versatilidad en el conocimiento, anticipación y adaptabilidad a situaciones cambiantes
10. impulsar actividades educativas más allá de la institución escolar, incorporando a los que no están, recuperando a los que se han ido, y atendiendo a necesidades de los padres de familia y la comunidad como un todo;
11. abrirse a la incorporación y al manejo de las nuevas tecnologías tanto para --fines de enseñanza en el aula y fuera de ella como para su propio aprendizaje permanente;
12. preparar a sus alumnos para seleccionar y utilizar críticamente la información proporcionada por los medios de comunicación de masas;
13. propiciar nuevas y más significativas formas de participación de los padres de familia y la comunidad en la vida de la escuela;
14. comprometerse con el desarrollo local; responde a los deseos de los padres respecto a los resultados educacionales, a la necesidad social de un acceso más amplio a la educación y a las presiones en favor de una participación más democrática en las escuelas
15. ser percibido por los alumnos a la vez como un amigo y un modelo, alguien que les escucha y les ayuda a desarrollarse
RECUADRO: TRABAJO DE REFLEXIÓN
Preguntas frente a las competencias docentes deseadas":
1. ¿A qué modelo educativo y de sociedad responde?
¿Son estos valores y competencias universalmente aceptados y deseados en las distintas sociedades y culturas?
¿Conforman todos ellos un modelo educativo coherente, o responden a modelos diferenciados y hasta contradictorios entre sí?
¿Qué de todo ello, por ejemplo, es compatible con un modelo escolar centralizado y qué con un modelo descentralizado; qué con un modelo educativo orientado por el capital humano y qué con uno orientado por el desarrollo humano?
2. ¿Es éste el actor que construyendo las actuales políticas y reformas educativas, impulsadas desde comienzos de los noventa?
3. ¿Qué de todo esto es compatible con los perfiles docentes, la estructura y la tradición escolar, la formación profesional, la cultura política y los estilos de liderazgo, los niveles de pobreza y segregación social, las realidades bilingües?
4. ¿Cuáles de todas estas competencias son aprendibles? ¿Qué de todo ello es enseñable, es decir, susceptible de realizarse mediante un esfuerzo intencional de educación, formación o capacitación? Y, si es enseñable, ¿bajo qué condiciones, con qué estrategias y pedagogías, en cada caso, si lo que está en juego es la eficacia en los aprendizajes y su reflejo, entre otros, en la práctica docente?
LECTURA OBLIGATORIA Rosa María Torres del Castillo Nuevo Papel Docente ¿Qué Modelo De Formación Y Para Qué Modelo Educativo?
3.- SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO
La palabra información se ha usado como equivalente a saber o conocimiento. La diferencia podría haber surgido tras la década de los cuarenta, desde las teorías de la información y la cibernética. Desde estos postulados, la mente humana, es concebida como un organismo capaz de adquirir y manipular información, de forma que pensar se va a reducir a procesar esa información.
Habría que pensar si esta visión no es acaso reduccionista, al dejar aparte otras variables. Ya que conocer y pensar no es simplemente almacenar, tratar y comunicar datos. Serán procesos de generalización de distinto tipo y sus resultados, los que nos determinarán el saber cómo actuar sobre algo en una situación dada. El desarrollar procesos de pensamiento alternativos, creativos e idiosincrásicos. La información no es en sí conocimiento. El acceso a ella no garantiza en absoluto desarrollar procesos originales de pensamiento.
A pesar de que el conocimiento se basa en la información, ésta por sí sola no genera conocimiento. De hecho, la participación en la red y el acceso a grandes
La promesa que, insistentemente se nos hace de acceso global y factible a grandes volúmenes de información no es necesariamente garantía de mayor conocimiento, ni de mayor educación.
Para que la información se convierta en conocimiento es necesario el desarrollo de una serie de estrategias. En primer lugar discriminar aquella información relevante para nuestro interés. En segundo lugar, discriminarla, analizarla, intentando profundizar en cada uno de los elementos, de-construyendo el mensaje, para re-construirlo desde nuestra propia realidad. Es decir en el proceso de des- construcción vamos a desmontar, comprender, entender las variables, partes, objetivos, elementos, axiomas del mensaje.
En el proceso de remodificación, a la inversa, recomponemos el mensaje, desde nuestra realidad personal, social, histórica, cultural y vital. Es desde esta perspectiva que podemos afrontar y enfrentarnos a la evolución y el progreso de las nuevas tecnologías de tal forma que nos lleve en un futuro a crear una sociedad más humana y justa donde lo tecnológico y lo humano se integren.
Para el crítico literario británico Harold Bloom “Si miramos la enorme masa mundial, supuestamente compuesta por una población alfabetizada, tenemos que admitir que los lectores están en peligro de desaparición".
Los culpables según el crítico son dos: lo que él llama la Escuela del Resentimiento, que no es otra cosa que la dictadura de lo políticamente correcto en las universidades europeas y estadounidenses, e internet, al que describe como "una gran tela de araña que atrapa a los incautos". "El que acude a internet sin haber sido previamente formado corre el riesgo de morir ahogado en un océano de información", dice sobre esto último, mientras que para definir a los intelectuales resentidos señala: "Hace ya años que en mi país y en todos los países anglosajones no se está enseñando literatura en serio. Lo que prima es la enseñanza de la literatura en función del género, la etnia, las tendencias sexuales o las opiniones políticas. Si esto sigue así la sociedad acabará autodestruyéndose".
En efecto, la visión apocalíptica de las NTI es sólo posible desde un tipo de academia que desprecia todo saber que no se constituye desde un acumulado canónico.
RECUADRO: (mantener tipografía)
EL NUEVO LECTOR HIPERTEXTUALIZADO:
Cada vez se lee menos y no sólo en la escuela y los liceos ¿qué está pasando?
Es posible determinar un condicionamiento vertical impuesto por las diferencias de las clases sociales y otro condicionamiento, esta vez horizontal determinado por las diferenciaciones de distancias culturales a nivel de naciones y regiones. En uno y otro, en tanto condicionada la reflexión académica refleja y resume procesos que se dan dentro de las relaciones sociales y económicas, y en tanto condicionante, reproduce y trasmite procesos que descienden desde la súper estructura científica e ideológica y que se proyecta a las diversas actividades que comprende la sociedad.
De acuerdo a estas relaciones de interdependencia se advierte una lectura de la Educación de (o para) la dominación y otra de emancipación que reproducen respectivamente las modalidades del saber acumulado y otro saber como ejercicio reflexivo y crítico. Desde los más lejanos orígenes coloniales, la filosofía, por ejemplo, ha sido ejercida en nuestro país en esta tensión: como docencia y como reflexión, como transmisión del saber y como ejercicio del pensar.
3.1.- Hipótesis: El lector textual de nuestra cultura alfabetizada está siendo sustituido por un nuevo lector hipertextual e interactivo.
¿Qué rasgos caracterizan a este nuevo lector?
En primer lugar, se trata de un lector que lee a base de vistazos rápidos. Posiblemente, antes de que comenzara a hablar y desde luego antes de que comenzara a leer ya aprendió a organizar la información a través de un entorno plagado de imágenes culturales. Cuando este lector icónico, hipertextual e interactivo se ve luego confrontado con un texto escrito le resultan difíciles las estrategias propias del lector alfabetizado. Observando en las aulas el movimiento ocular de muchos niños y niñas se perciben ya los síntomas de esta nueva situación. Nuestro lector hipertextualizado no aprendió tardíamente las NTI. Nació con ellas.
Se encuentra adiestrado por la televisión, el ordenador, la videoconsola y la publicidad. No necesita instrucciones para captar la información; en cambio, para leer e interpretar un texto escrito se precisa un entrenamiento: la escuela formal.
Prefiere fragmentos mínimos de información, vehiculados a través de imágenes que hablan por sí solas y que no generan la conexión, la lógica y el sentido de las mismas; y preferirá esto, antes que esforzarse en encontrar la lógica y el sentido de textos más o menos amplios y elaborados.
Del mismo modo, el lector hipertextual goza con la posibilidad de manipular e interactuar con la información que recibe (zapping, interactividad, etc).
Finalmente, el lector hipertextual prefiere un tipo de comunicación oral que le permita ir de un tema de conversación a otro de forma deslabazada, tal como ocurre con los amigotes tomando unas cañas o en una asamblea de cualquier aula abierta y tolerante, ajeno a la lógica argumentativa que supone una comunicación sostenida, un debate dialécticamente elaborado, una exposición oral bien construida, una conferencia.
La situación desde luego es delicada. Para que el lector hipertextual no acabe siendo el nuevo analfabeto funcional del siglo XXI - analfabetismo que podría estar afectando ya a un altísimo porcentaje de personas, incluyendo por supuesto a titulados universitarios y profesionales cualificados de todo tipo - ha de estar equipado con estrategias que:
le eviten la dispersión, la confusión y, sobre todo, la incapacidad para conceptualizar y abstraer, síntomas éstos cada vez más alarmantes, abundantes y llamativos en casi todos los ambientes culturales de nuestro país.
fomenten su autonomía para sistematizar y organizar los conocimientos y la información, más allá de los apoyos que le brindan y facilitan los nuevos soportes (enciclopedias multimedia, internet, ...)
le ayuden a percibir claramente que su lectura hipertextual no sólo no está reñida con la lectura de textos extensos, sino que tal manera de leer la realidad quedará indefensa, empobrecida y limitada sin el contrapeso de las dos ventajas fundamentales presentes para siempre en todo buen libro, a saber:
a) la ventaja de la ralentización de la información que le permitirá la aceleración de su pensamiento y el desarrollo de actitudes críticas y
b) la destilación y acrisolamiento de la cultura objetiva, ajena, en principio, a la manipulación que tanto anhela el lector interactivo.
RECUADRO: EJERCICIO DE REFLEXIÓN. LEER Y OPINAR
“Tengo la impresión a veces de que buena parte de los profesionales de la enseñanza estamos en las nubes, desanimados y bloqueados, con aulas atiborradas de lectores hipertextuales, a su vez incomprendidos e indefensos y que provocarían la desolación y la impotencia del mismísimo Piaget. Por ejemplo, tras los llamados inadecuadamente insumisos del sistema educativo se camuflan a mi entender solitarios lectores interactivos que deambulan por unas instituciones que no acaban de entender lo que está ocurriendo”
¿Qué pintan en este nuevo horizonte unas maneras de enseñar, procesar e interpretar la información fanatizadas con metodologías exclusivamente textuales?”
3.3.- Educación en la nueva sociedad: contenido y condiciones del problema
La concepción de pedagogía como universal, ha evolucionado, condicionadamente, por los andamiajes sociales, culturales e ideológicos de los pueblos. La pedagogía pasó de un servicio doméstico -de la sociedad esclavista griega- a un modus operandi de transmitir formalmente conocimientos para preservar la cultura o un orden social establecido –sistema educativo-. Todo enfoque pedagógico ha contado con un adjetivo circunstancial determinado por los énfasis históricamente determinados de la comprensión educativa; así por ejemplo, “La pedagogía del oprimido” de Freire denunció la “educación bancaria”, generando la idea de una “Pedagogía de la Liberación”.
Las teorías o corrientes pedagógicas han oscilado en enfoques, más o menos, centrados en el docente o en el estudiante; sin embargo, en la actualidad, el debate se centra en la transición para llegar a constituirse en “sociedades informacionales”, “Sociedades del conocimiento” o “sociedades del aprendizaje”, sustentadas en el vértigo y la vorágine del las nuevas tecnologías de la información. En los análisis sociológicos actuales la “sobre-información” y las “info-estructuras despliegan las ecuaciones para pensar en estas sociedades informacionales como “economías informacionales” y la “cultura de la información”; asimismo, se definen nuevas “habilidades informacionales” (literacy skills) yuxtapuestas y análogas a las emergentes manifestaciones de los “analfabetismos funcionales” (informático, idiomático e informacional).
La “pedagogía informacional” por su propia conceptualización está íntimamente relacionada a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). El impacto de las nuevas tecnologías en el área de la información y la comunicación nos lleva a reflexionar sobre los métodos y procesos educativos, el potencial que ofrece internet para la educación es enorme si tomamos en cuenta que para el sistema educativo lo más importante es la información y el conocimiento.
Pero ¿cuál es la relación entre esta teoría pedagógica y la sociedad informacional?; tal como lo señala Castells- la sociedad informacional es “una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y transmisión de la información se convierten en fuentes fundamentales de productividad y poder”; de ser así, los centros educativos, y en ellos las aulas, y por ende sus docentes y estudiantes deberán asumir que la información es lo crucial y el punto neurálgico para articular los sectores educativos y productivos; es decir, el sistema educativo debe preparar ciudadanos para estas nuevas formas de producción y de poder.
Siguiendo a Gary Becker la educación de la población sería el salvavidas de una economía. Un “seguro” frente a la fragilidad de la especulación y del mercado.
El paso siguiente será conceptualizar los límites y alcances de lo informacional como tal; al definir la categoría informacional nos remite automáticamente a la concepción de información, término que posee dos vetas hermenéuticas : por un lado, el valor estadístico que designa el grado de probabilidad de que un fenómeno se produzca dentro de un sistema; por otro lado, el valor de significación, que permite decodificar e inquirir sobre determinado fenómeno. Desde esta perspectiva, la información para ser “tratada” requiere conocimiento o capacidad epistemológica, lo que permite su descubrimiento e interpretación.
La información y su entorno informacional, es decir las diversas fuentes: internet, bases de datos, medios de comunicación, la realidad misma, los aportes de las ciencias, los libros, revistas, en la actualidad desbordan la capacidad de asimilación humana, y pueden llegar a producir una verdadera “Infoxicación” (Cornella); esta complejidad de fenómenos estadísticos y significativos posibilitan un espectro, ante el cual, los aprendices o estudiantes orientados por el docente, pueden entablar un verdadero diálogo y construir aprendizajes significativos, a través de metodologías innovadoras, tales como: seguimientos temáticos informacionales (portafolios), búsquedas especializadas, redes de trabajo temáticas, micro-bases de datos según asignaturas, lecturas digitales alternativas, foros y discusiones virtuales a través de lecturas digitales, conceptualizaciones icónicas con imágenes digitales, uso de prensa digital, entre otras.
El clásico y lancasteriano “yo enseño, tu aprendes” y todo su entorno, comienza a ceder espacios a un nuevo paradigma. Las nuevas tecnologías, específicamente a los sistema telemáticos, son medios interesantes para introducir pedagogías alternativas y potenciar cambios en las estructuras educativas
Las recomendaciones estratégicas del Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo en el 2000 fueron:
1) valorizar el capital de conocimientos;
2) estimular la observación y uso de las tecnologías;
3) formular una visión compartida;
4) desarrollar análisis prospectivos;
5) gestionar y promover la innovación;
6) emprender experiencia innovadoras;
7) favorecer el desarrollo de la calidad; y
8) reforzar la cohesión social; dicho de otro modo y en forma sintética: ingresar al mundo de las ideas, a través de las TIC…y esto se puede lograr desde una “pedagogía informacional”, análoga y consecuente con las sustantivas ideas que orientan el devenir educativo hacia las sociedades del conocimiento, del aprendizaje y sobre todo, a la sociedad informacional.
RECUADRO: Las TIC y la búsqueda de información
UN POSIBLE EJERCICIO
Se trata de una persona de 32 años, no importa su sexo ni profesión, que posee una cultura humanística de nivel medio-alto adquirida a través de una instrucción académica fiable que ha completado con un grado exigente de autodidactismo; por ejemplo, conoce y dispone de toda la legislación en torno a la Reforma Educacional - y posee también conocimientos más que suficientes de historia general,...
Esta persona quiere documentarse a) sobre la presencia del cristianismo en la educación occidental, b) detectar esa presencia en la educación nacional, finalizando su proceso de búsqueda en la Reforma, pretendiendo determinar c) si lo que él denomina influencia católica en la educación han resistido o no en la enseñanza pública de las sociedades formalmente democráticas, en concreto en Chile a partir de 1989
Además, desea no contaminarse durante el proceso de investigación de su posición personal ante el fenómeno religioso - cosa difícil, si ni inútil -, con objeto de evitar que su hipótesis de partida quede finalmente distorsionada; hipótesis que, para hacer más sugerente el supuesto, ignoraremos cuál es.
Para acometer la investigación busca información bibliográfica a través de Internet con los buscadores habituales, en los accesos a la Red de las universidades y bibliotecas españolas y europeas o en portales dedicados específicamente al mundo de la educación.
El escenario de su trabajo podría discurrir en la habitación del pequeño estudio de esta persona en su casa de un pueblecito tranquilo de la provincia de ...., desde el enlace entre los servidores, se va a permitir el lujo de crear una conexión dentro de un documento de la Universidad de Caracas, por ejemplo, para ir a una parte muy concreta de otro documento de la Universidad de París, pasando por varios documentos de las Universidades de Barcelona, Roma, Oslo, Lyon y Filadelfia para acabar alucinado en los archivos de su disco duro. Impresionante. ¿Qué encontraría? Una lista larga, sin duda. (Sugerimos hacer el ejercicio)
Una curiosidad tecnológica. Los buscadores en la Red – Google, Altavista, Yahoo, Lycos utilizan el sistema de índice inverso. Esto es una tabla, en la que las filas representan documentos y las columnas representan palabras. Si el documento X contiene la palabra Y, aparecerá el binario 1 en la fila X de la columna y de la tabla. Para encontrar todos los documentos que contienen una palabra concreta, el ordenador simplemente explora la columna correspondiente buscando 1. Un esfuerzo adicional posible es hacer búsquedas más complejas: por ejemplo, buscar todos los documentos que contengan la palabra educación y no la palabra crédito.
La tabla entonces ayuda a acelerar el proceso porque en ellas sólo es necesario examinar las columnas correspondientes en lugar de todos los documentos. Ello ya existía rudimentariamente en programas como el Dbase.
Las referencias bibliográficas en índice inverso y en clave hipertextual que podría encontrar la persona del supuesto inventado habrían de contener, por tanto, documentos de todo tipo referidos a las palabras cristianismo, catolicismo, educación, historia de la educación, ... entre otras, combinándolas entre sí. Esta búsqueda en Internet será difícilmente exitosa en la actualidad, incluso con la ayuda de los buscadores dedicados a educación, pues en la oferta de accesos disponibles tal vez no se encuentren los documentos precisos para una investigación tan específica como ésta. Para que el resultado de la búsqueda mereciera la pena el investigador habría de obtener un listado de documentos digitales en línea con el que aparece a continuación, acompañados - y esto es importante - de breves comentarios pertinentes sobre sus posibilidades hipertextuales. Lo que los libros –materiales- contienen en las observaciones bibliográficas, incluso en las solapas, en las introducciones, prólogos o epílogos.
El hipertexto se encarga de ampliar las opciones al navegante para que vaya por donde le plazca, cuando y como le plazca, algo distinto del simple clic aleatorio adherido a una gif estático o animado que ignoramos dónde puede llevarnos y con qué lógica, como ocurre ahora en más del 90% de los sites temáticos
Esta es una manera aún rudimentaria de describir lo que podría llamarse EL AULA COMO HIPERTEXTO.
Obviamente, los documentos digitales del listado anterior serían discutibles y están dentro de lo que podemos denominar fuentes documentales secundarias; podrían, por tanto, retocarse, ampliarse, suprimirse, prolongarse, enredarse, sugiriendo itinerarios distintos o abriendo rutas nuevas que enriquecieran el objetivo final de la investigación. También habría que asumir que, incluso los accesos digitales disponibles, tanto en la modalidad Internet, Intranet, como Extranet, pueden estar limitados, condicionados, mediatizados o ideologizados por razones ajenas a las cuestiones tecnológicas, ignorándolo en su candidez el internauta, lo que podría traducirse, entre otras cosas, en un empobrecimiento de su información, justamente cuando creía vivir ya en la paradisíaca sociedad del conocimiento. Asumiendo que el hipertexto, puro rizoma desordenado y casi imprevisible – una enorme biblioteca desordenada en la idea de Humberto Eco - resulta de momento incontrolable, si bien se podrían consensuar unos criterios mínimos de calidad hipertextual que neutralizara el excesivo caos actual. Porque sigue siendo cierto que el autor de un site sobre educación es todavía el autor, aunque visitantes diferentes creen rutas y caminos distintos con el mismo material. Entre otras cosas, lo atractivo del hipertexto radica precisamente en que el autor de una página web hace posibles variados universos para quienes le visitan, pero no todos los universos. También ocurre, es evidente en los lectores creativos de libros. ¿Acaso el lector avisado, creativo y reflexivo de una novela no la reinventa y recrea mientras lee con fruición?
SEGUNDA PARTE:
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO COMO PARADIGMA: UNA ONTOLOGÍA DE LA FLUIDEZ
E
ste módulo centra sus preocupaciones en el tema de la educación – formal o informal – y los impactos sociales de las nuevas tecnologías de la comunicación (TIC). Hemos sostenido, con varios ejemplos, que las acciones, relaciones, vidas e instituciones sociales están sometidas a una transformación radical de su materialidad, de su forma de ser y de desplegarse -en – el- mundo.
Existe un espacio tiempo social (ETS) tradicional que sufre (o goza) ciertos cambios tecnológicos y económicos. De ese cambio derivan conceptos tan extendidos como los de "globalización", “mundialización”, “fin de los grandes metarelatos”, "fin de la historia", "desanclaje" o "desterritorialización", pero también apunta a ello el que haya aparecido un espacio de flujos, frente al espacio de los lugares, y el tiempo atemporal, frente al tiempo del reloj. Por ello merece especial atención la transformación del espacio-tiempo. Todo afecta al orden profundo (del modo en que vivimos, vemos y hablamos) de la realidad social: se pasa de hablar de estructuras y acciones o de sistemas y entornos, a hablar de redes, flujos e identidades.
VIÑETA: Manuel Castells
“Así pues, el fenómeno de la ciudad global no puede reducirse a unos cuantos núcleos urbanos del nivel superior de la jerarquía. Es un proceso que implica a los servicios avanzados, los centros de producción y los mercados de una red global, con diferente intensidad y a una escala distinta según la importancia relativa de las actividades ubicadas en cada zona frente a la red global. Dentro de cada país, la arquitectura de redes se reproduce en los centros regionales y locales, de tal modo que el conjunto del sistema queda interconectado a escala global. Los territorios que rodean estos nodos desempeñan una función cada vez más subordinada: a veces llegan a perder toda su importancia o incluso se vuelven disfuncionales. Por ejemplo, las colonias populares de la ciudad de México (en su origen asentamientos ilegales) que representan en torno a los dos tercios de la población de la megalópolis, sin desempeñar ningún papel distintivo en el funcionamiento de la ciudad como centro comercial internacional “.
LECTURA OBLIGATORIA Número
Manuel Castells El surgimiento de la sociedad de redes, 1997, Madrid, Alianza. L.O Cap. 6 "El espacio de flujos")
1.- Hacia Una Ontología De La Fluidez
El objetivo de esta parte del módulo es reflexionar o más bien producir una reflexión acerca de esta no tan novedosa ontología de fluidos – es decir, in material, a que apuntan los desarrollos tecnológicos, económicos, sociológicos y políticos. Hemos visto esta nueva forma de concebir la realidad social, pero no nos hemos aún detenido en ver que su propuesta de ver lo fluido de la realidad social afecta en los más sustancial el concepto de sujeto.
Parece progresivamente más claro que los patrones de interacción y de dependencia se están disolviendo hasta el punto de hacerse completamente maleables e inestables, como fluidos cuya forma es más fácil de conseguir que de mantener.
Las tres grandes licuadoras de lo social son la globalización económica, la revolución tecnológica y la cultura mediático-virtual. Es desde cada una de estas ventanas- imagen directamente sacada de la navegación computacional – que es posible entrar al proceso. Para empezar ilustrando la fluidez de lo social, acudimos a mirar el abismo entre el capitalismo sólido del fordismo con sus fábricas que separan tajante y constantemente el diseño y la libertad de la producción y la obediencia y que ligan el trabajo o vida de los trabajadores y el capital o vida de los propietarios, del capitalismo fluido o light , que rompe la división dentro-fuera de la fábrica y su producción flexible, ordenada en torno a procesos y no en tono a instituciones o estructuras, generando incesantemente distintos diseños y propuestas listas para ser consumidas y elegidas, con lo que se corroe el carácter de la autoridad a la vez que el distanciamiento aumenta exponencialmente.
Así destaca un rasgo de la modernidad: las cambiantes relaciones entre espacio y tiempo"
La centralidad de las ETS, como la atención preferente al despliegue de las TIC y al carácter óntico de la fluidificación social, vienen derivadas de los planteamientos más generalizados del problema sobre el advenimiento de una posible Sociedad de la Información, que constantemente remiten a las TIC en primer lugar y al ETS en segundo.
La centralidad del ETS se impone por el lugar que éste ocupa en las teorizaciones de autores que hoy son los que sirven de referencia, como Pierre Bourdieu, cuando éste hace girar el análisis de la realidad social en torno a las relaciones entre el espacio social y las posiciones dentro de ese espacio, o Giddens, cuando hace de la explicación del estiramiento de las relaciones sociales a través del espacio y del tiempo el problema central de la teoría social.
Aunque no se debe ver mecánicamente, se trata fundamentalmente de la reproducción de las relaciones de clase. Si en Marx el análisis de Marx se dirigía al examen de la reproducción económica de las clases, Bourdieu enfatizará los hechos vinculados a la reproducción cultural.
En esta perspectiva ha buscado no transponer de manera acrítica los conceptos económicos a los dominios de la cultura, sino que las relaciones de clase no son sólo relaciones económicas sino que surgen simultáneamente como relaciones de fuerza y relaciones de sentido, que el análisis de las relaciones simbólicas hace aparecer los lazos constitutivos que posibilita la renovación de las relaciones de clase y que los agentes no tienen necesariamente conciencia de sus prácticas.
En los treinta, Gramsci sugería que a que a las relaciones de clases se les ha dado un significado mecanicista y determinista. Parece obvio: no es suficiente pertenecer a la clase obrera para ser comunista. La complejidad de tal relación remite precisamente al concepto de cultura. En un bloque histórico, la clase social en el poder dirige al mismo tiempo que domina, gana para las soluciones que propone masas suficientes para constituir la base de su propio poder, aunque los intereses reales de estas masas estén en oposición con sus soluciones. Todo ello se realiza mediante la cultura, el "savoir faire" político de la clase dirigente
Aquí cabe recordar una película “Mi bella Dama”: El profesor Henry Higgins, un experto en fonética, tropieza con la joven florista Eliza Doolittle, proveniente de un barrio obrero quien se destaca en la multitud por sus chirridos. Luego de reflexionar acerca de la importancia de hablar correctamente, el profesor Higgins realiza una apuesta al Coronel Pickering: él, en seis meses, podría transformar, a través de su ciencia, a la pobre florista en una dama. La joven, soñando con una vida mucho más confortable y feliz, considera la propuesta de Higgins y lo visita a la mañana siguiente dispuesta a tomar clases. El profesor y el Coronel, decididos a seguir adelante con la apuesta, la toman bajo su tutela. Henry Higgins, arrogante e intolerable, somete a la joven a complejos ejercicios y una estricta conducta. La empresa de “darle” forma a Eliza da resultado. Es una dama inglesa de la que el profesor termina perdidamente enamorado. Eliza pertenece finalmente a la aristocracia inglesa.
Esta cuestión resulta problemática no sólo por razones teoréticas o científicas sino también porque la concepción fluida de la realidad social parece que hace desaparecer o al menos marginaliza los mecanismos, las posibilidades y los movimientos críticos y de resistencia.
Veámoslo con un caso de actualidad:
Chilesat se aprieta el cinturón
La operadora de telefonía de larga distancia Chilesat, filial de la empresa de telecomunicaciones Telex Chile, anunció ayer un plan para disminuir sus costos de operación. Entre otros ajustes, la compañía despedirá a 184 empleados
El plan de Chilesat considera la reagrupación de áreas afines que comparten procesos, la racionalización y redimensión de ciertas actividades, reducción de oficinas regionales y de espacios, y la externalización de algunos procesos. La compañía estimó que una vez implementado este plan, se reportará un ahorro neto superior a los 3.300 millones de pesos medidos en 12 meses
(Diario La Tercera, Santiago, Chile, 24 de mayo de 2001)
Los conceptos y procesos se repiten una y otra vez: reestructuración, adelgazamiento, subcontratación, relocalización, externalización, etc. Y todo ello a pesar de haber aumentado las ventas un 40% y haber doblado el beneficio neto, pues lo que se persigue es reducir costes y seducir a los inversores. El propósito, según declaraciones del presidente de la compañía es "convertirse en una empresa sin fábricas"
Tales noticias fueron bien recibidas en la Bolsa nacional, con una recuperación del 1,14%, mientras caía "como una bomba" en el ya complicado gobierno concertacionista y en los sindicatos (recordemos los recientes despidos masivos). La liquidez, movilidad y crecimiento del capital, ayudado por las TIC y la regulación mundial de la economía, impulsa a la movilidad e incluso a la evaporación, de la producción material, y de los principales agentes involucrados en la producción, como los trabajadores, los sindicatos y los gobiernos con sus normativas. Las posiciones de los directivos pueden ser igualmente arrasadas por la corriente.
Ante la carencia o ausencia de forma (institucional o posicional) estable y de la incapacidad de mantener la forma ante la aparición de la mínima fuerza o presión exterior, parece claro porqué resulta tentador hablar de una realidad fluida, es decir de un tipo de cosa que adquiere la forma del espacio que lo contiene, ya que esos son los rasgos principales que distinguen lo fluido de lo sólido. Esta argumentación no es cuantitativa, sino cualitativa. No se trata que haya más redes, sino que se habla de cuáles son las estructuras o tendencias dominantes, por ello no es tan importante cómo se hayan extendido estas redes por el planeta, sino la manera en que se desarrollado una manera de aproximación a la realidad.
“Todo lo sólido se disuelve en el aire”
• RECUADRO DE REFLEXIÓN:
• ¿Cómo se entiende la idea de fluidización compara con la frase de “todo lo sólido se disuelve en el aire?
• ¿Cuál es la diferencia – si la hay – entre la idea de Castells y la de Marx-Berman?
La originaria y más contundente característica del capitalismo fue, en la mirada de su mejor analista, la de disolver los sólidos valores e instituciones del pasado. El problema es si acaso esa sociedad de fluidos - o modernidad líquida como la denomina Castells - es o no inmune a la crística. Para algunos como Claus Offe el desarrollo del capitalismo y de las tecnologías de dominación (el panóptico de Bentham- Foucault) ha terminado construyendo un escenario que lejos de ser resultado del control absoluto o la vigilancia, como el 1984 de Orwell, se ha derivado de la individualización de que habla Ullrich Beck (liberalización del individuo respecto de sus lazos sociales - es decir, de la disolución de las rigideces o solideces sociales) y lejos de asentarse en el establecimiento de fronteras y límites se alimenta del derrumbe de barreras, fortificaciones y cualquier otro medio de control del flujo de poder, de modo que lo que se asume no es que quienes lo detentan estén siempre ahí, en las torres de vigilancia, sino que, por el contrario, son inalcanzables porque no paran de moverse y no hay posibilidad ya de confrontación directa.
En esta lógica, ya o es la distribución de la riqueza, sino la distribución del riesgo, lo que moviliza hoy a numerosos colectivos sociales. Ello en los países duplica el problema en la región iberoamericana, ya que a la necesidad de una política de distribución se añaden los peligros de la llegada de riesgos desde otras naciones.
RECUADRO:Ullrich Beck y la Sociedad del Riesgo
La sociedad del riesgo (Risikogesellschaft): nuestra sociedad afronta cotidianamente riesgos catastróficos que son consecuencia directa del desarrollo de la ciencia y la tecnología, que nos permite tanto dominar como destruir la naturaleza. En ciencias sociales gran parte de la discusión de los últimos veinte años se ha centrado en los sesgos culturales que orientan o desorientan la identificación y evaluación de los riesgos que luego decidiremos gestionar: del concepto técnico-económico-ingenieril de riesgo, a la noción de riesgo como una pura y simple construcción cultural hay un gran camino. El sociólogo alemán Urlich Beck, en mayo de 1986 sacudido por la catástrofe de Chernobil ocurrida en abril de ese mismo año escribe un prefacio para su libro “La sociedad del riesgo”(1) que acababa concluir. Beck, comienza este prefacio titulado “Dadas las circunstancias” de esta manera:
“En verdad, el siglo XX no ha sido pobre en catástrofes históricas: dos guerras mundiales, Auschwitz, Nagasaki, luego Harrisburg y Bhopal, ahora Chernobil. Esto obliga a ser prudentes en la elección de las palabras y agudiza la mirada para las peculiaridades históricas. Hasta ahora todo el sufrimiento, toda la miseria, toda la violencia que unos seres humanos causaban a otros se resumía bajo la categoría de los ‘otros’: los judíos, los negros, las mujeres, los refugiados políticos, los disidentes, los comunistas, etc. Había por una parte vallas, campamentos, barrios, bloques militares, y por otra parte, las cuatro paredes propias; fronteras reales y simbólicas tras las cuales podían retirarse quienes en apariencia no estaban afectados. Todo esto ya no existe desde Chernobil. Ha llegado el final de los otros, el final de todas nuestras posibilidades de distanciamiento, tan sofisticadas, un final que se ha vuelto palpable con la contaminación atómica. Se puede dejar fuera la miseria pero no los peligros de la era atómica. Ahí reside la novedosa fuerza cultural y política de esta era. Su poder es el poder del peligro que suprime todas las zonas protegidas y todas las diferenciaciones de la modernidad.” (Beck, 1986:11)
Beck, finaliza su prefacio señalando la nueva relevancia del riesgo en la era científico-tecnológica: “Mucho de lo que he obtenido argumentativamente al escribir (la imperceptibilidad de los peligros, su dependencia respecto del saber, su supranacionalidad, la ‘expropiación ecológica’, el paso de la normalidad a la absurdidad, etc.) se lee después de Chernobil como una trivial descripción del presente. ¡Ojalá hubiera sido sólo la prognosis de un futuro que había que evitar!”(Beck,1986: 14)
Beck, Ulrich, (1986) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, Barcelona, Editorial Paidós.
La globalización vista por Beck es la globalización del miedo. La posibilidad de un desastre que elimine al género humano de una sola vez es hoy una realidad. No sólo por la capacidad nuclear de acabar varias veces con la población mundial, sino por un desarrollo económico (i)racional. Mediante la regulación las sociedades contemporáneas tratan de gestionar y controlar el riesgo. Pero para que estas regulaciones sean efectivas es necesario, entre otras cosas, conocer los posibles efectos ambientales y sobre la salud de los distintos desarrollos tecnológicos. En las últimas décadas una parte importante de la actividad científica ha estado dedicada a este objetivo. Al ser el riesgo un asunto socialmente controvertido, la actividad dedicada a su análisis se ha convertido también en objeto de debate público (v.gr, la biotecnología, el cambio climático).
Convivir con el riesgo plantea a las sociedades contemporáneas importantes cuestiones de carácter político. Aparecen, por ejemplo, problemas relativos al papel de los expertos en la elaboración de políticas públicas encaminadas a la regulación del riesgo. Se plantea también la cuestión de la justicia en la distribución social de riesgos y la participación pública en su gestión. Y dado que muchos de los riesgos tecnológicos actuales no respetan las fronteras nacionales, surgen problemas también relativos a la coordinación internacional.
Paralelamente se produce la necesidad de ir aportando elementos que posibiliten una democracia real en este nuevo marco regido por nuevas variables que posibiliten el fomento de la participación pública en el diseño de esta nueva sociedad.
Por otra parte, las Administraciones Públicas no pueden permanecer aisladas y ajenas a las profundas transformaciones que las tecnologías avanzadas de la información y de las comunicaciones están produciendo en todo el mundo, sino que han de integrarse en la Sociedad del Conocimiento, a fin de mejorar la calidad de sus servicios a los ciudadanos y a la sociedad.
Las Administraciones públicas iberoamericanas, en mayor o menor medida, se encuentran en un proceso de cambio con el fin de posibilitar el uso racional y eficaz de las nuevas tecnologías en la gestión y comunicación. Se plantean nuevas tareas:
• Estudiar y profundizar en el desarrollo de nuevos modelos de intervención que posibiliten a las Administraciones cumplir eficazmente su rol.
• Fomentar políticas de evaluación de la funcionalidad de las herramientas tecnológicas que se emplean, así como de las que se adquieran.
• Formar a los empleados públicos para un eficiente y seguro uso de estas tecnologías.
• Adecuar las legislaciones sobre contratación para que los procesos de adquisición de bienes y servicios tecnológicos sean económicamente eficientes.
1.1.- Globalización, Globalismo, Tercer Entorno y Sociedad del riesgo.
Desde hace años, la intelectualidad comenzó a tomar conciencia del momento en que vivimos como una época de tránsito, desde una Era moribunda, hacia otra que es desconocida y suscita incertidumbre. La terminología es rica y abarca un amplio espectro de posturas y toma de posiciones ante tal encrucijada. Desde “Tercera Ola” de Alvin Toffler, hasta títulos de libros como “Un mundo sin rumbo” (Ignacio Ramonet), Un mundo desbocado (Anthony Giddens), “El cybermundo, la política de lo peor” (Paul Virilio)..., por no hablar de otros ya bastante antiguos como “La Aldea Global” (McLuhan), La sociedad red (Castells) o el “Tercer Entorno” de Echeverría, contemplamos una amalgama de enunciados que suscitan congoja, cuando no pánico.
Aunque parece que constatan una misma realidad, no todos estos títulos hablan de lo mismo, ni desde las mismas posturas o ángulos de visión. Algunos, como los de Toffler, resultan integradores y justifican el entramado de poder económico del capitalismo avanzado, mientras otros, como los del Ramonet, presagian un Apocalipsis del mundo capitalista.
Todos parten de una ontología similar, en parte debida al sociólogo alemán Ullrich Beck. Para Beck, el concepto de globalidad “representa una afirmación dura de la realidad”; lo que significa, en última instancia, una sociedad mundial que es irrevisable, multidimensional, policéntrica, contingente y política. Distingue Beck este concepto del otro, mucho más manido por la literatura actual, de globalización, el cual viene a subrayar el “elemento de proceso” que se está dando en esa sociedad mundial. La globalización, no es solamente económica, sino que también lo es cultural, comunicacional y, en mucho menor medida, política y medioambiental. La globalización no es tanto una realidad instalada sobre el planeta, sino una aspiración. La Aldea, aunque el mercado, por definición sea universal, todavía no es Global. Los flujos financieros únicamente interactúan en un círculo muy reducido del planeta (EEUU, Japón, Europa y Canadá), y por las “autopistas de la información” sólo se circula, como acertadamente ha advertido en un solo sentido: desde el Norte al Sur y desde el Oeste al Este. En una aldea ideal – como habría escrito Whright Mills - los intercambios son recíprocos, en la potencial “aldea global” tales intercambios se convierten en usurpaciones por parte de los que ya más tienen.
Es en esta globalidad que emergen fenómenos de magnitudes impresionantes, cuyos efectos escapan y eluden a un poder político, que cada vez es menos “poder” y también menos “político”. Uno sería la eclosión de las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones (NTI), que conforman una multitud de redes telemáticas que escapan del control de los tradicionales Estados por sus dimensiones reticulares.
El otro, más complejo de analizar puesto que sus orígenes tienen por causa una serie de factores que escaparían de este modesto estudio, sería la consolidación de lo que Ernest Mandel ha denominado “capitalismo tardío” o, lo que es igual, “la ampliación prodigiosa del capital hasta territorios antes no mercantilizados”.(Jameson en TC y E)
RECUADRO
EJERCICIO:
¿Cómo entiende usted la diferencia entre globalización y mundialización?
Ejemplifique.
Esta fase de capitalismo multinacional encuentra en las NTI una situación que le garantiza no sólo su consolidación sino su expansión misma, en la nueva economía que tiene por objeto la mercantilización de las NTI. Esta es la situación que Ullrich Beck concibe como globalismo y Ramonet como globalitarismo, desarrollando un neologismo con las palabras globalización y totalitarismo.
Para el director de Le Monde Diplomatique , ha emergido un globalitarismo en el que de “las 200 primeras economías del mundo más de la mitad no son de países sino de empresas”; un pensamiento único, por lo tanto, que es “la traducción en términos ideológicos y con pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en particular las del capital internacional”.
Del Muro a la Red De lo sólido a lo electrónico.
Durante los últimos diez años hemos estado hablando del "mundo de la postguerra fría". Definíamos el mundo por lo que no era, porque no sabíamos lo que era. Pero un nuevo sistema internacional ha venido a sustituir de modo muy claro a la guerra fría: la globalización. No se trata de una simple tendencia económica y no es una moda pasajera. Como todos los sistemas internacionales anteriores, está configurando directa o indirectamente la política interior y las relaciones exteriores de prácticamente todos los países.
Como sistema internacional, la guerra fría obedecía a su propia estructura de poder: el equilibrio entre Estados Unidos y la URSS, incluyendo sus respectivos aliados. La guerra fría tenía sus propias reglas: en asuntos extranjeros ninguna de las dos potencias podía inmiscuirse en el área de influencia directa de la otra, mientras que en lo político los países subdesarrollados se dedicaban prioritariamente a fomentar sus propias industrias nacionales, los países en desarrollo a un crecimiento basado en el aumento de las exportaciones, los países comunistas a la autarquía y las economías occidentales a un comercio regulado.
La guerra fría tenía sus propias ideas dominantes: la confrontación entre comunismo y capitalismo, así como la distensión, la no alineación y la perestroika. La guerra fría tenía sus propias tendencias demográficas: el movimiento de población del Este al Oeste estaba en gran parte congelado debido a la "cortina de hierro", el movimiento del Sur al Norte era un flujo más sostenido. La guerra fría disponía de sus propias ideologías definitorias: las armas nucleares y la segunda revolución industrial eran dominantes, pero para muchos países en desarrollo el martillo y la hoz seguían siendo herramientas importantes. Finalmente, tenía su propia inquietud definitoria: la aniquilación nuclear. Considerado en su conjunto, este sistema de guerra fría no lo configuraba todo, pero configuraba muchas cosas.
El actual sistema de globalización tiene atributos, reglas, incentivos y características muy diferentes, pero su influjo es igualmente grande. El de la guerra fría se caracterizaba por un rasgo predominante: la división. El mundo estaba partido en dos, y tanto las amenazas como las oportunidades dependían de esa misma separación.
Muy en consonancia con esto, el sistema de la guerra fría estaba simbolizado por una sola imagen: el Muro de Berlín. El sistema de la globalización tiene también un rasgo predominante: la integración. Hoy, tanto las amenazas como las oportunidades dependen cada vez más de con quien estemos conectados. Este sistema se representa también con un solo símbolo: la Red Mundial. Así que, en el sentido más amplio, hemos pasado de un sistema basado en muros a un sistema que cada vez más se basa en redes.
La consolidación del Tercer Entorno y, sobre todo, el avance imparable de los procesos de globalización, auspiciados en su vertiente económica por la ideología del globalismo, han traído consigo una serie de riesgos que vienen a sumarse a los ya tradicionales de la sociedad industrial. Para Beck , nos estamos desplazando desde la sociedad industrial a una sociedad del riesgo que está marcada por nuevas incertidumbres, por un individualismo creciente y por cambios básicos en las instituciones sociales más esenciales. En palabras de Ignacio Ramonet, en los portales del siglo XXI, “la incertidumbre se ha convertido en la única certeza”
La idea de riesgo parece haber tomado cuerpo en los siglos XVI y XVII, y fue acuñada por primera vez por exploradores españoles y portugueses cuando realizaban sus viajes por el mundo. Si, en un principio, el riesgo estaba orientado al espacio, rápidamente se trasladaría al tiempo, utilizándose en la banca y la inversión, para indicar el cálculo de las consecuencias probables de las decisiones inversoras para prestamistas y prestatarios. Más tarde llegaría a referirse a una amplia gama de diferentes situaciones de incertidumbre que fueron creciendo de la mano de la modernidad.
Con ironía, el novelista Guillermo Cabrera Infante escribe: “El Historiador Hugh
Thomas dice a propósito de la sífilis: “Esa enfermedad era desconocida en Europa antes de 1492, cuando Colón la trajo junto con el tabaco.”. Lord Thomas ha aceptado esta postura, que muchos historiadores americanos consideran impostura, de que los españoles contrajeron la sífilis, una enfermedad venérea, de los indios cubanos. Luego, hay dos plagas modernas vinculadas al descubrimiento de América: el chancro y el cáncer de pulmón. Esto es una visión del paraíso encontrado como el infierno.”
El hombre moderno suponía, enfrascado en su afán de progreso y de dominación de la naturaleza, que el riesgo era una forma de regular el futuro, de normalizarlo y traerlo bajo su dominio. El deseo de controlar el futuro empieza a volverse en su contra. Al riesgo exterior de la época premoderna, que provenía de la sujeción a la tradición y a la naturaleza, se le suma, tras la revolución industrial, el riesgo manufacturado, el riesgo creado por el impacto mismo de nuestro conocimiento creciente sobre el mundo: calentamiento global, el holocausto nuclear, el desastre ecológico. El proceso de revolución tecnocomunicacional ha traído consigo otra serie de riesgos, que tienen que ver con la crisis de sentido en el que se encuentra el hombre en esta época que algunos quieren llamar postmoderna.
La sociedad del riesgo muestra una serie de patologías que se dejan ver, no sólo en la psicología de los sujetos que la forman, sino también en ciertos fenómenos con trascendencia colectiva. Si los riesgos medioambientales son la consecuencia del uso exacerbado de la técnica en el afán del hombre por dominar la naturaleza. En el plano personal, el ser humano comienza a presentar comportamientos esquizoides (una fragmentación sin unificación del sujeto), paranoicos (la respuesta del miedo en la sociedad del riesgo) y autistas (la reclusión en el círculo de la individualidad, pero con una clara tendencia solipista). Como telón de fondo: la crisis de la modernidad que se traduce en crisis de sentido del individuo y sobre la que volveremos más adelante. En cuanto a la esfera social, las patologías adoptan formas de xenofobia, nacionalismos irredentos, fundamentalismos religiosos y relativismos culturales que, en muchas ocasiones, atentan contra la dignidad humana de manera inaceptable.
La situación de encrucijada, provocada por la eclosión de las NTI y la incursión del capitalismo tardío en las mismas, tiene como sustrato filosófico la crisis de los valores modernos de la Ilustración a la que se llega en el siglo XX. Las dos guerras mundiales, el holocausto, las deportaciones y genocidios que padeció la Humanidad en el siglo XX confirmaron a Goya (“los sueños de la razón engendran monstruos”).
Cuando se cita el Holocausto y la cruel experimentación con seres humanos usados como cobayos, a veces se suele pasar por alto que una literatura ilustrada, racional y francesa ya la había anunciado. En la novela Justine del Marqués de Sade, uno de los personajes, Monsieur Rodin, científico y cirujano, se dispone a realizar un experimento con su propia hija:"Nunca, dijo Rodin, llegará la anatomía a su último grado de perfección hasta que el examen de los vasos no se haga en un niño de catorce o quince años expirado en muerte cruel; sólo de esta contracción podemos obtener un análisis completo de una parte tan interesante"(...) "Es odioso que consideraciones fútiles detengan así el progreso de las ciencias...Es un sujeto sacrificado para salvar a un millón; ¿debe vacilarse a ese precio? "
Una vez que el discurso de la ciencia ilustrada, de la enciclopedia, en fin, de la razón cientificista -cuya pretensión es arrojar una luz decisiva y absoluta sobre todos los objetos- ha desplazado y ocupado el lugar de los relatos, de los mitos, de las narraciones, de lo que podríamos llamar la dimensión simbólica del hombre, “todo está permitido” en aras de ese conocimiento.
1.2.- Crisis de la razón, crisis de Desencanto
No hay modo de entender ninguna sociedad, incluyendo la nuestra, que no pase por un cúmulo de narraciones que constituyen sus recursos dramáticos básicos. La mitología, en su sentido originario, está en el corazón de las cosas. Ya no hay un lugar sagrado desde el cual pueda fundarse una ética. Ese es el corazón del desencanto post moderno.
La palabra ha perdido capacidad de dar cuenta de la realidad y ése es uno de los síntomas más notorios de la falta de mitos y los relatos como sistemas capaces de preparar al hombre para la vida a través de los ejemplos y la propuesta de valores morales que ellos ofrecen.
Los relatos y los mitos son o eran "ensayos" o "experimentos". Cuando el hombre se apropia de ellos "juega" a representar distintos papeles y de esta manera pone a prueba las alternativas, las opciones que podrían presentársele en la vida real como se les presentan a los personajes en la ficción. La voluntad de la ciencia arranca del mito: Siempre es bueno conocer, es mejor errar que no equivocarse, que es correcto aprender de los errores pero por sobre todas las cosas que es preciso dudar.
• ¿Vale la pena situar por encima de todo, y a cualquier precio, la voluntad de conocer?
• ¿Puede ser la ciencia el valor indiscutible?
El discurso de la ciencia y de la tecnología le quitó protagonismo y desplazó al discurso de la filosofía, del mito, de los relatos, de la religión; la ciencia, la tecnología y la expansión audiovisual del mercado pasaron a formar parte dominante del tejido de la postmodernidad. La postmodernidad de la que hablamos no es la etapa que sigue a la modernidad sino que surge de su propio vientre; como el lado oscuro de la modernidad, como su misma sombra.
En este clima postmoderno en el que la persona (el sujeto de derecho) perdió su lugar, se ha entronizado el "método científico". Desde allí todo parece poder ser dictado por los discursos objetivos de la ciencia. Hay una sociología de mercado, una estadística que sustenta, que respalda e inclusive hace posible el gran espectáculo del cuerpo como mercancía, como valor de cambio que cotiza en el mercado.
La crisis de la modernidad trajo consigo, a su vez, la crisis de sentido del hombre moderno – ya hemos visto a Berger y Luckmann, sumido en un clima general de queja y desencanto. Para Ramonet, la mayoría de los ciudadanos, que permanecen a la búsqueda de sentido y valores, sienten la necesidad de una finalidad, de un gran proyecto colectivo tras el derrumbe de las ideologías y las fallidas revoluciones. El sujeto se halla en un estado de anomia y siente la imperiosa necesidad de re-situarse ante el mundo.
En efecto, la modernidad no supo dar respuestas a determinados interrogantes que le son inherentes al hombre y que, de alguna manera (mediante la religión o el mito), estaban solucionados en la época premoderna. Para suplir ese vacío se crearon una serie de Metarrelatos que, como el marxismo, el freudismo o el estructuralismo levis-straussiano, devinieron en dogmas por su afán de suplir a Dios.
Estos grandes relatos pierden así el carácter legitimador que, en su día, negaron a la religión y al mito (J. F. Lyotard) y, tras su caída, dejan al hombre solo en su diálogo con el arcano, impotente y desprotegido por la carencia de valores sólidos en los que refugiar su condición humana. Ante esa situación de anomia, el ser humano se re-orienta hacia la religión, incluso en sus versiones fundamentalistas.
La crisis de la razón kantiana y en el método cartesiano ha sido pensada por los pensadores postmodernos para proclamar, en un acto de nihilismo, la muerte de la metafísica, la imposibilidad de hallar una verdad y la inviabilidad de cualquier proyecto colectivo de emancipación. Es la hora, para ellos, del pensamiento débil (Gianni Vattimo) .
Hay también quien recae en ciertos ideales de la modernidad, a la que consideran sólo parcialmente fracasada en la loable tarea de buscar salidas para este momento de hastío y desencanto, sin percatarse de que con ello puedan incurrir en los mismo errores del pasado.
Estamos emplazados, y ese emplazamiento es espacial (en una plaza, en un espacio) y temporal (en un plazo, en un tiempo). Estar emplazados es, pues, ocupar un hueco espacio-temporal, un plexo. Nadie puede vivir si no está emplazado. “Pero esa estructura de emplazamiento no se limita a ubicarnos externamente; no es algo accidental sino, precisamente, el marco, el horizonte, el escenario desde el que se dibuja lo esencial, pero ya hecho nuestro, formando parte de nosotros. Estar emplazado es, pues, sentirse instados a dar una respuesta, un testimonio, en un determinado lugar y tiempo”
Ante la creciente pérdida de poder de la política en el capitalismo tardío comienza a retomarse, si bien “de una manera anárquica, casual, estimulada por una mezcla de influencias”, la vieja idea kantiana de la sociedad cosmopolita mundial. Algunos autores han puesto ya de manifiesto la necesidad de laborar un “nuevo contrato mundial” o de tender a un nuevo “republicanismo cosmopolita”
Se trataría de acometer la tarea de hacer posible la todavía inexistente, globalización política que tantos Estados se niegan a aceptar recelosos de su soberanía territorial. Sólo desde este nuevo orden mundial, y recuperando la política pero, esta vez, a nivel universal, podría lograrse una mayor humanización del Tercer Entorno y de la globalización convertida en globalitarismo. Únicamente con un sólido ordenamiento jurídico podrían ponerse cortapisas al salvaje neoliberalismo galopante, y la reformulación de un nuevo Derecho Internacional se nos antoja como la salida más eficaz para garantizar la paz mundial, el respeto a los derechos humanos y la salvaguardia del medioambiente.
La tarea, por la multitud de enemigos que tiene, se nos presenta como una utopía irrealizable a medio plazo. Pero, no por la proliferación de rémoras (desde el poder económico, desde los anquilosados Estados, desde el escepticismo nihilista de los postmodernos...) debemos abandonar un proyecto que se torna fundamental para el futuro de la Humanidad. Y en la construcción de tan ingente edificio no podemos caer en los errores del pasado, no podemos imponer nada desde el monoteísmo mental, sino que tendremos que estar abierto al diálogo benevolente desde una racionalidad comunicativa que se aplique la crítica que se aplica la razón fronteriza, pues sólo desde la autocrítica podremos consensuar un entramado jurídico en el que quepan todas las culturas, pero no la barbarie. Se trata de ir humanizando la Aldea Global.
2.- De dónde el fin de las racionalidades globales coincide con la veneración de la Técnica.
La caída del Muro de Berlín en 1989, fue considerada por muchos como que ya no había más alternativas que el capitalismo. La proclama de la muerte del socialismo, y la suscripción del capitalismo, han sido en conjunto más vigorosamente alegados por quienes suscribieron a la izquierda. Claus Offe, por ejemplo, sostiene que no hay alternativas a la democracia liberal y no hay alternativas frente al sistema de producción centrado en el mercado. El fin del socialismo real fue visto como sinónimo del fin del socialismo, como si la izquierda hubiese sido la izquierda “socialista realmente existente”. El colapso del socialismo real no fue un modo de sepultar a Marx y a toda la tradición anti-Leninista asociada con la crítica negativa. En suma, la caída del Muro de Berlín hizo posible formalizar lo que ya había ocurrido hacía tiempo, esto es el abandono de la crítica negativa por parte de la nueva 'izquierda'. La caída del Muro, entonces, permitió a la nueva 'izquierda' liberarse de Marx.
De acuerdo a Beck, ya no vivimos en una sociedad de clases sino en una sociedad de riesgo. El viejo antagonismo de clases entre el capital y el trabajo, basado en la acumulación y la explotación, se ve una suma positiva ya de que al aumentar la riqueza de las naciones permite a todos obtener una tajada mayor del pastel. Vivimos, sostiene Ulrich Beck, en una sociedad post-clases. La sociedad del pastel creciente, es reemplazada por un juego de suma negativa que se caracterizaría por algo llamado "el auto-daño colectivo". Todos son así 'dañados', el riesgo amenaza a todos de la misma manera, y pareciera no haber escapatoria. De allí, la idea de Beck sobre la unidad entre el atacante y la víctima. Si algunos miembros de la sociedad tienen ventajas sobre otros, estas son sólo de grado: el problema más bien es el de encontrar la manera de reducir las desventajas, en vez de escaparle al daño. Algunos son capaces de reducir desventajas cargándoselas a otros, pero aún así la congruencia entre el atacante y la víctima se sostiene. En Beck, no existe ningún punto socio político de ventaja desde el cual se pudiera alcanzar un lugar privilegiado. Esto sólo es posible en sociedades clasistas. Pero en nuestra sociedad, en nuestra sociedad de riesgo, nada se puede hacer: todos están dañados, y nadie, ningún grupo es capaz de efectuar una política que provea de una solución al 'riesgo'. El riesgo, entonces, está institucionalizado, es irresistible y ha llegado para quedarse. De aquí que no exista ningún conocimiento teórico confiable con respecto a qué suerte de acción o de inacción pudiera arrojar una pesada carga de riesgo sobre alguien, ni para determinar en qué horizonte temporal el riesgo pudiera imponerse.
El grado del riesgo no puede ser investigado. El único conocimiento que se tiene es que está ahí- Todas las conexiones quedan así 'homogenizadas, ya que todas han llegado a ser conexiones de 'angustia' La noción de que nuestra sociedad es una sociedad sin clases no es nueva, en realidad es tan vieja como el capitalismo. Habrá quienes sostengan que la nuestra es una sociedad sin clases no tiene nada de nueva y la idea del riesgo, tampoco es nueva. Spengler hizo de eso el punto de partida para sus textos. El socialismo es entonces para estos autores una fórmula vacía, y ha existido por algún tiempo. La caída de la muralla de Berlín ha reivindicado los valores democráticos y la izquierda, frente al riesgo y de las soluciones neoliberales a la crisis del estado de bienestar, se siente empujada a demandar garantías de mínimos sociales y económicos en vez de demandar los máximos: se le pide a la izquierda que establezca una estrategia elusiva a fin de asegurar salarios mínimos y derechos sociales básicos. Sin embargo, el criterio elusivo es difícil de determinar: otra vez, como en la tesis de la sociedad de riesgos de Beck, la teoría no provee un conocimiento respecto a qué acciones se requieren y en beneficio de quien se demandarán estas acciones. El criterio elusivo sólo puede definirse caso por caso, y aplicarse de acuerdo a las opciones evasivas por medio de procedimientos e instituciones apropiados.
Offe sostiene que la izquierda no debe pretender lograr ciertos objetivos concretos finales; sostiene que el reclamo racional por la revolución, es destructivo para la creación de una moralidad racional. La razón debe usarse para logros alcanzables y no para minar la democracia liberal. Teóricamente, Cualquier noción de teoría como fuerza totalizante interesada en el modo de existencia de las relaciones esenciales, esto es de la relaciones entre los humanos, y de los humanos con la naturaleza, debe desparecer.
A esa distopía o parálisis hay que añadir la ruptura de la conexión entre trabajo y capital: el trabajo como realidad encarnada, que produce o añade valor/capital y que, al ser controlado, liga al capital a algún tipo de lugar/fábrica. Una vez que el capital se independiza del trabajo para su crecimiento se hace móvil y busca la volatilidad como su fuente de crecimiento. La "liposucción" de la CTC – antes citada - , con sus procesos de adelgazamiento, disminución, aligeración, etc. es apenas un ejemplo de fluidificación y de cómo los pequeños encuentros sustituyen a las relaciones prolongadas. Lo mismo que ocurre en las relaciones privadas pasa en las relaciones laborales. La evaporación de los poderes y con ellos de las cuestiones públicas y de la política va acompañada de un afloramiento general de las políticas de la vida, las políticas particulares y casi individuales. Podríamos resumir así en la individuación y en el presentismo las dos condiciones que hacen inhóspito a nuestro tiempo para la crítica.
Tan vacío e inoperante resulta hoy declararse anticapitalista o antiglobalización, como lo es el negarse a ver la profunda transformación de la realidad social que estamos viviendo, que requiere una remodelización conceptual profundamente renovada. No se trata solamente de una situación cuyos elementos entran en contradicción con algunos ideales o elementos de la modernidad clásica tales como la emancipación o la crítica. Esta propuesta de una ontología fluida deberá atravesar todos y cada uno de los componentes principales de la realidad social, incluyendo la crítica o la resistencia.
La concepción “clásica” de la emancipación se identifica con la liberación de las constricciones sociales, con la búsqueda de autonomía y con el combate descarnado con las tendencias totalitarias (de Saint Simon y Shopenhauer a Marcuse). En esa situación y habiendo recordado que las regularidades y normalizaciones son indispensables para el ejercicio de la vida, la disolución del lazo social, que podría ser visto como la liberación buscada, hace que la actitud crítica se circunscriba a las propias expectativas, a la política de la vida, hasta el punto de que habría quedado reducida a las demandas de usuarios o de consumidores: "podemos decir que `una crítica al estilo-consumidor' ha venido a remplazar al `estilo-productor' que la precede"
Las lágrimas por la pérdida de la forma dominante de la crítica moderna le impide ver la capacidad de intervención política de los consumidores (que otros como García Canclini (1995) si han sabido percibir) y le impide ponderar las posibilidades abiertas por el hecho de que si el proceso de individuación sirvió para hacer de la identidad una construcción en lugar de algo dado. Esa incapacidad para ver como esas transformaciones, a pesar de todo, están abriendo posibilidades nuevas de crítica y de resistencia probablemente se deba a graves insuficiencias del aparato óptico, a la visión, es decir, a la teoría, al episteme. Por ello, a hacerlas visibles y contribuir así a su existencia, es a lo que aspira el trabajo teórico que desarrollaría una previsible ontología de la fluidez social.
2.2.- Un cambio en el tiempo y el espacio
La idea básica de esta ontología es que se ha pasado del tiempo del reloj y de la mecánica newtoniana –un tiempo así abstraído del contexto social y de los ciclos naturales, que posibilitó las tecnologías disciplinarias modernas (capitalismo e industrialismo) y la reversibilidad de sus sistemas cerrados a una temporalidad que tiene como referencia una
conjunción de la irreversibilidad (entrópica) y la reversibilidad en los "sistemas abiertos altamente inestables o alejados del equilibrio" Siguiendo este proceso es fácil terminar hablando de sistemas fluidos y hacer visible cómo las nuevas formas de resistencia política no son tanto productos del esfuerzo organizado de profetas o vanguardias cuanto del carácter creativo, alternativo y auto-organizativo del desorden, tal y como parece manifestarse explícitamente en algunos de los nuevos movimientos sociales, que no por ello dejan de ser críticos. Sin embargo, en este y en otros autores, esa visión se ve dificultada por el cierre categorial y político de muchas de las aplicaciones sociológicas de las teorías del caos o de la autopoiesis, que han seguido nutriéndose de una modelización sistémica o estructural.
Es a este antecedente en la ontología social a lo que se refiere la idea de una ontología de fluidos. Se traspasa desde una ontología dirigida a la salvación secularizada de la utopía – la ciencia y la razón - a una temporalidad cuyas imágenes permiten vidas rupturistas que viven y valoran su presente.
RECUADRO:
TURKLE, Sherry. La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet. (Fragmento) Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, S.A. 1995. Pgs. 16-36
“...A finales de los años sesenta y principios de los setenta vivía en una cultura que enseñaba que el yo está constituido por el lenguaje a través del lenguaje, que el congreso sexual es el intercambio de los significantes , y que cada uno de nosotros es una multiplicidad de partes, fragmentos y conexiones deseantes. Esto ocurrió en el hervidero de la cultura intelectual parisina cuyos gurús incluían a Jacques Lacan, Michel Foucault, Gilles Deleuze y Félix Guattari. Pero a pesar de estas condiciones ideales para el aprendizaje, mis Elecciones de francés» quedaron en ejercicios meramente abstractos. Estos teóricos del posestructuralismo y lo que vendría a llamarse posmodernismo hablaban un lenguaje dirigido a la relación entre la mente y el cuerpo pero, bajo mi punto de vista, tenían poco o nada que ver conmigo.
En mi falta de conexión con estas ideas, no estaba sola. Para poner un ejemplo, para mucha gente es complicado aceptar cualquier reto a la idea del ego autónomo. Mientras en los años recientes, muchos psicólogos, teóricos sociales, psicoanalistas y filósofos han argumentado que el yo se debe pensar como esencialmente descentrado, los requerimientos normales de la vida de cada día ejercen una fuerte presión sobre la gente para que adopte responsabilidades en sus acciones y para verse a si misma como un actor intencional y unitario. Esta separación entre la teoría (el yo unitario es una ilusión) y la experiencia vivida (el yo- unitario es la realidad más básica) es una de las razones principales por las que las teorías de la multiplicidad el descentramiento han tenido una lenta imposición -o por las que, cuando se imponen, tendemos a acomodarnos rápidamente en los antiguos modos centralizados de ver las cosas....”
LECTURA OBLIGATORIA:
3.- ¿Hay un nuevo sujeto en la educación de la ontología de la fluidez?
La ruptura epistemológica planteada desde la reflexión de los cambios en el ámbito de la industria de la comunicación y la cultura, exige un replanteamiento del problema de la renovación pedagógica, capaz de permear el sistema educativo en función de las transformaciones sociales y la configuración actual de los saberes mediante el desarrollo de un nuevo pensamiento social. Este nuevo pensamiento social debiera contribuir a una conceptualización del problema del saber y el conocimiento en relación a las formas de organización social, a la luz de un nuevo campo de estudio: el de la Comunicación Educativa. Cuyo fin sería renovar los objetivos, las metodologías y fundamentos didácticos y paidológicos en los procesos de aprendizaje social, más allá de la restrictiva topología newtoniana y su filosofía del saber extensivo.
Sabemos que la educación ha tenido una historia y un desarrollo:
RECUADRO:
LA EDUCACIÓN, LA VIRTUD Y LOS IDIOTAS
Evidentemente, nadie quiere ser idiota.
El término “idiota” es un término griego clásico que se dice de aquél que se mantiene ajeno a los asuntos del Estado. Se trata de un “huraño”, “inculto”, “loco” . El término idiota, desde el advenimiento de la democracia en la Grecia arcaica “empieza a simbolizar la actitud demasiado tranquila –incauta- de quien delega sistemáticamente en otros el cuidado de lo común. El idiota, dice Pericles en un famoso discurso, es alguien que al hacer dejación de su responsabilidad como ciudadano pone en peligro la isonomia, el principio de una misma ley para todos los hombres libres.
Cada cual pertenece a dos órdenes de existencia y hay una estricta distinción, en la vida del ciudadano, entre lo propio y lo común. El hombre no es puramente “idiota”, no sólo está preocupado de lo suyo, sino que también es “político”. Necesita poseer, al lado de su destreza profesional, una virtud general ciudadana, mediante la cual se pone en relación de cooperación e inteligencia con los demás, en el espacio vital de la polis.
Tal vez hoy existen lo que en la antigüedad sería una contradicción en los términos, esto es: políticos idiotas. Que serían, y en eso sí seguiríamos estrictamente a los griegos, aquellos que confunden lo propio y lo común: Hacen política en aras de defender lo propio.
En la Grecia Clásica pugnaban dos proyectos de areté, de virtud cívica. El más antiguo está ligado a Homero. Su imagen del hombre perfecto, Ulises, liga la acción con la nobleza de espíritu, y sólo en la unión de ambas se halla el verdadero fin de la educación. Fenix, el educador de Aquiles, le recuerda, en una hora decisiva, para qué ha sido educado:
“Para ambas cosas, para pronunciar bellas palabras y para realizar acciones.”
Pero otro poeta griego, Hesíodo “...sustituiría la educación propia de los nobles, entendida como formación general de la personalidad, por un nuevo concepto de la educación del pueblo, dentro del cual se estimaría a cada hombre de acuerdo con la eficacia de su trabajo especial y el bien de la comunidad resultaría del hecho de que cada cual realizara su trabajo.” Pero la Historia evolucionó en un sentido levemente distinto: se reconoció la importancia del trabajo, pero la educación de los ciudadanos tuvo un énfasis diferente a la retórica. Se impuso la exigencia de que todos los individuos participaran activamente en el estado y en la vida pública y adquirieran conciencia de sus deberes ciudadanos, completamente distintos de los relativos a la esfera de su profesión privada. Esta aptitud “general”, política, sólo pertenecía, hasta entonces, a los nobles. Los griegos, a través de la educación inventaron una idea de ciudadanía.
Hoy existen dos ideales de ciudadanía. La nueva derecha de los años ochenta, con la que nuestra derecha nacional se reclama emparentada, nos trajo un ideal de ciudadanía en el que la virtud cívica consistiría en ser un buen cliente-consumidor, para el que el Estado no sería muy distinto a un dispensador: uno recibe las prestaciones correspondientes y para nada se preocupa por la política de inversiones, de personal o de cualquier otro tipo de la empresa.
Del mismo modo que el marxismo vulgar resolvía la política disolviéndola en la economía y en la ciencia en general, sacándola del ámbito de las acciones humanas conscientes, la nueva derecha ha tratado de resolver la política disolviéndola en el mercado. Cada uno a lo suyo, que el mercado pondrá la armonía necesaria, en un mundo absolutamente transparente.
El mundo no es transparente, que no hay una solución científica para los problemas políticos, sino una solución política a los problemas políticos. Y eso exige un tipo diferente de ciudadanía. La política, el destino de todos, no puede estar en manos de unos pocos, sino que debe ser el fruto de la participación y de la acción de todos. Las personas no son clientes, sino ciudadanos. No se trata sólo de elegir, sino de algo más alto, se trata de crear.
Frente a la Paideia del liberalismo económico, o la Paideia del comunismo, se levanta una Paideia democrática, cívica. Nada está decidido, nada está conquistado para siempre.
Frente a éste ideal de areté, más tardíamente aparece la concepción de Hesíodo. No es en los ambiciosos torneos caballerescos, sino en la silenciosa y tenaz rivalidad en el trabajo como el hombre alcanza la areté. Al lado de la educación de los nobles, tal como se refleja en la epopeya homérica, una educación popular, una doctrina de la areté del hombre sencillo. La justicia y el trabajo son los pilares en que descansa.” Desde la óptica moderna, desde el presente, muchos podrían pensar que la evolución del pensamiento educativo en Grecia llevó a aceptar el programa de Hesíodo y que: sustituiría la educación propia de los nobles, entendida como formación general de la personalidad, por un nuevo concepto de la educación del pueblo, dentro del cual se estimaría a cada hombre de acuerdo con la eficacia de su trabajo especial y el bien de la comunidad resultaría del hecho de que cada cual realizara su trabajo particular con toda la perfección posible.
L.O: Fernando Savater: Etica a Amador, Ariel, Barcelona, 2000
“Aparece Pepito Grillo”, pps.91-109
4.- Ruptura Epistemológica Y Fluidez
La temporalidad moderna hizo de la madurez y del tiempo de trabajo los ejes de ordenación y secuencialidad y dejó desconectadas la juventud y el ocio.
En el contexto actual de una sociedad de segundo orden y del dominio de una organización social sistemáticamente regulada por la complejidad y la incertidumbre, el orden social obliga al sujeto a ser sujeto y al objeto reservarse su singularidad. De tal modo que la técnica deja de ser sedentaria - deja de reducir al sujeto a una pura forma y al objeto a una pura materia - para convertirse en nómada - comunica la singularidad del sujeto y del objeto -. Sólo un pensamiento que asume esta contradicción en la que se sitúa la sociedad tecnológica es capaz de captar el proceso de circulación del conocimiento, los saberes y la información.
En efecto, en un contexto social como el que emergentemente presenciamos, para anticipar el sentido o la complejidad del cambio científico y tecnológico en la era de la información así como sus aplicaciones productivamente educativas y/o culturales es condición necesaria romper las barreras disciplinarias, tópicas y de sentido común, que nos hagan comprender el contexto de la civilización tecnológica en su redondez y circulación perfectas.
Ahora bien, el problema de la Comunicación Educativa y del pensamiento contemporáneo, en general, es que pensamos domésticamente cuando el orden social nos dicta un movimiento nómada de constante cambio científico y tecnológico. En el capitalismo de consumo domina la lógica de la circulación. Sin embargo, discursiva y prácticamente, nos situamos en la mirada lineal y moderna del progreso. Tradicionalmente, la historia es el dominio de la línea recta, de la recta ascendente. Comienza con la acumulación (perspectiva cuantitativa) : acumulación de objetos como Capital, acumulación de sujetos como Estado y acumulación de mensajes como Escritura. (**) Y, en consecuencia, acumulación de tiempo como Historia. El origen de la historia es el origen de la producción (antes hay prehistoria), el fin es el fin de la producción (después hay poshistoria). O, como ahora se dice, a la modernidad sucede la posmodernidad " :
"La posmodernidad es el dominio de la circunferencia - de la circulación - . Producción y consumo son sólo coartadas, los necesarios in-put y out-put para que la circulación se mantenga. Baudrillard habla del fin de la producción: es decir, el fin de la producción: es decir, el fin de la producción de lo nuevo. El proceso capitalista va hacia la circulación: en el colonialismo el capital captura personas y cosas - deducción - , en el capitalismo de producción y acumulación las transforma ( les da forma) - producción - , en el capitalismo de consumo las hace circular - traducción - ".
De tal forma que, en la actual etapa de desarrollo social tardocapitalista , la economía es sobre todo una economía de circulación, virtual, financiera. Todo lo sólido se hace más fluido (liquidez), incluso nuestro territorio y nosotros mismos, convertidos a fuerza en seres itinerantes (agenda electrónica, ordenador portátil, beeper, teléfono móvil,...) para garantizar también una mejor circulación como mercancía.
Frente a la producción y el consumo, el eterno retorno de la circulación de bienes, servicios y mensajes nos hace perder, a fuerza de movimiento, el sentido mismo de la dirección. Si bien en la producción (neguentropía) y en el consumo (entropía) el destino de los productos aparece marcado por el sentido de la acción , en la fase tardocapitalista de circulación acelerada de bienes y servicios no hay dirección ni sentido posible. Todo es autorreferente, y el mundo in-habitable, porque no hay tiempo para trabar hábitos pues la condición de la lógica capitalista que garantiza la reproducción circulante es justamente cambiar constantemente de posición :
"Ahora, el concepto de identidad es sustituido por el de diferencia. Para Vattimo, sujeto y objeto se pierden en el intercambio - se transforman en valor - (...) La historia no tiene sentido, y no va a ninguna parte. AL concepto de novedad se opone el concepto nietszcheano de eterno retorno de lo mismo. Y el pensamiento se transforma en cálculo"
El modelo de representación de este orden es el del laberinto, ya no el sistema panóptico de Bentham, que diseccionara Foucault. Como consecuencia, se impone una epistemología de la red. Hoy las nuevas tecnologías son una red, un laberinto reticular que no va a ninguna parte, pese a lo que insisten en reseñar los futuristas de la civilización tecnológica. Esta es precisamente la problemática y la paradoja actual de la telaraña electrónica. Plantear por ello el problema de la civilización tecnológica y comprender el sentido de la ciencia y la técnica como recursos informacionales en la estructuración de los mundos de vida y lo social presupone renunciar al camino más corto, y por lo tanto sin salida, de la línea recta (producción) para ahondar en la red del laberinto que nos conforma y da consistencia a nuestros pensamientos, renunciando a la protección de la casa, el tejido y el texto para abordar directamente la realidad compleja de la era de la información, en un ejercicio prospectivo que desmitifique la topología imaginaria de los caminos trillados , con el fin de proyectar otros caminos posibles, no comunes ni reales (u-tópicos), sobre todo considerando el perfil que está tomando eso que denominamos sociedad del conocimiento.
El paradigma de investigación social en un orden del desorden, el saber de un conocimiento incierto, atravesado por la duda y la pregunta, exigen hoy una flexión sobre el sentido mismo de investigación, una mirada sobre la percepción que nos habla de la duda de la pregunta. Esto es, es necesaria una investigación social de segundo orden. Pues en la era de la cibernética de segunda generación el regreso al sujeto es la única garantía de conocimiento, teniendo en cuenta la lógica autopoiética que organiza y estructura todo sistema biológico, social y noológico.
Cuestiones tan actuales como la simulación, la interactividad, el estudio de sistemas reversibles así como la autopoiesis configuran un objeto de estudio que apunta la necesidad de una reflexión sobre el problema del pensamiento mismo. Comprender hoy el campo de la comunicación y la educación es abrir pues la ventana del pensamiento al espacio irregular de lo no tópico a través de la persistencia que introduce la duda metódica.
Más allá del firme terreno de las certidumbres, más allá de los saberes con-sagrados y las tecnologías cartesianas, es cada vez más evidente la urgencia de una investigación social que centre su interés en el ámbito complejo de la comunicación como eje de los procesos de autopoiesis que garantizan la supervivencia y desarrollo de lo social.
La duda es la existencia de un ETS instantáneo, heterocrónico, múltiple y fluido y, sobre todo, del hecho de que nos hayamos ante un ETS radicalmente nuevo y sólo emergente, sólo apuntado. Por mucho que sea su empuje y por mucho que a algunos nos parezca suficiente como para apostar por la modelización de fluidos, los rasgos de ese ETS emergente, tales como la posibilidad de distintos compromisos entre el tiempo y el espacio sociales, la anulación del valor del lugar (del capital, especialmente) mediante la comunicación instantánea, o la vaporización de los procesos temporales (con su antes, su ahora y su después), cogidos entre el presentismo y la eternidad del instante, pueden ser vistas como una condición liminal o tendencial hacia el final del espacio-tiempo abstracto de la modernidad más que como el alba de una renovada forma de (ver) el ser de lo social.
Existe un ETS que re-construye remodela el sujeto.
Lectura OBLIGATORIA: TURKLE, Sherry. La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet. (Fragmento)
El uso del término «ciberespacio» para describir mundos virtuales apareció en la ciencia-ficción, sin embargo para muchos de nosotros el ciberespacio es en la actualidad parte de las rutinas de la vida de cada día. Cuando leemos nuestro correo electrónico o enviamos mensajes a un bulletin board (panel de anuncios) electrónico o realizamos una reserva de un pasaje de avión en una red informática, estamos en el ciberespacio. En el ciberespacio podemos hablar, intercambiar ideas y asumir personajes de nuestra propia creación. Tenemos la oportunidad de construir nuevas clases de comunidades, comunidades virtuales, en las que participamos con gente de todo el mundo, gente con la que conversamos diariamente, gente con la que podemos tener una relación bastante íntima pero que puede que nunca conozcamos físicamente.
Este libro describe cómo una cultura de la simulación en emergencia está afectando nuestras ideas sobre la mente, el cuerpo, el yo y la máquina. Podemos encontrar sexo virtual y matrimonio ciberespacial, psicoterapeutas en el ordenador, insectos robot e investigadores que están intentando construir niños de dos años artificiales. También los niños biológicos forman parte de la historia cuando el hecho de jugar con juguetes informáticos los lleva a especular sobre si los ordenadores son inteligentes y qué significa estar vivo. Es más, en gran parte de estas cosas nuestros hijos son quienes llevan la delantera, y los adultos quienes con ansiedad les seguimos el rastro.
En la historia de la construcción de la identidad en la cultura de la simulación, las experiencias sobre Internet figuran de forma prominente, aunque estas experiencias sólo se pueden comprender como parte de un contexto cultural más amplio. Este contexto es la historia de la erosión de las fronteras entre lo real y lo virtual, lo animado y lo inanimado, el yo unitario y el yo múltiple, que ocurre tanto en campos científicos avanzados de investigación como en los modelos de vida cotidiana. Desde científicos intentando crear vida artificial a niños que practican morphing* a través de series de personajes virtuales, podemos ver la evidencia de cambios fundamentales en la manera como creamos y experimentamos la identidad humana. Sin embargo, en Internet las confrontaciones con la tecnología, al mismo tiempo que colisionan con nuestro sentido de identidad humana, son frescas, incluso puras. En las comunidades ciberespaciales de tiempo real, vivimos en el umbral entre lo real y lo virtual, inseguros de nuestro equilibrio, inventándonos sobre la marcha.
En un juego interactivo inspirado por la serie de televisión Star Trek: la nueva generación, miles de Jugadores dedican ochenta horas semanales participando en exploraciones intergalácticas y guerras. A través de descripciones y órdenes escritas, crean personajes que tienen encuentros informales y romántico-sexuales, que tienen trabajos y coleccionan cheques de cobro, que asisten a rituales y celebraciones, que se enamoran y se casan. Para los participantes, estos sucesos pueden ser apasionantes; «Esto es más real que mi vida real», dice un personaje que resulta ser un hombre que interpreta a una mujer que está simulando ser un hombre. En este juego el yo se construye y las reglas de la interacción social se edifican, no se reciben. Los “trekkies” o seguidores de la serie Star Trek dedican gran parte de sus vidas a re-construirse como parte de la nave Enterprise: diseñan uniformes, armas y guiones. Se integran a la serie de televisión; que es la única serie de televisión de arquitectura abierta: los seguidores pueden sugerir guiones y participar de su puesta en escena. Una publicista que camina con el traje de tripulante de la nave y que incluso ha llegado a modificar su apariencia física dice. “Esto no es un disfraz, yo soy la teniente de la nave”. Esquizofrenia o soledad, los trekkies aprovechan de la red todo lo posible para construir identidad.
Los desarrollos tecnológicos tienen que seguir contando con el tiempo (la demora, los distintos horarios, etc.); los lugares siguen teniendo su peso y, a pesar de los nuevos adalides del cosmopolitismo, la acción humana no consigue la infinita volatilidad y flexibilidad que aquellos dicen postular. Pero a pesar de todo ello, la condición de fluidez apuntada "es el horizonte hacia el que camina en su despliegue la modernidad light [o no sólida]. Más que "la insoportable levedad del ser" (Kundera) , metáfora del núcleo de la tragedia moderna, nos encontramos con la dificultad, casi insoportable, de alterar nuestras categoría analíticas centrales. Los profundos cambios en la condición humana misma y en el (insalvable) distanciamiento entre los principios de ordenación y las (desestructuradas) vidas privadas de los individuos que estamos viviendo hacen imprescindible revisar los conceptos centrales usados en la descripción y narración de la modernidad: "Como zombies, dice Bauman (2000:8), esos conceptos están hoy simultáneamente vivos y muertos. La cuestión práctica es si su resurrección, aunque sea bajo una nueva forma, es factible, o, si no lo es, como arreglarles un bonito entierro".
La apertura a una ontología de la fluidez social no quiere ser profética, es apenas un componente básico del desarrollo de algunas teorizaciones sociales y como tal se constituye en aparato de ver y mirar, siendo inevitablemente condicionada y parcial, pero también responsable, de lo que nos hace descubrir y apreciar.
De dónde se pretende cerrar algunos textos anteriores
Toda teoría incorpora una maqueta conceptual de su ámbito o universo de referencia (Kuhn). Toda teoría social o natural conlleva una especie de apuesta ontológica. Es decir, asume explícita o implícitamente que la naturaleza de las cosas de las que habla son de una manera u otra.
Toda teoría social asume una forma privilegiada de modelizar, visualizar y representar los acontecimientos y entidades sociales.
Es la lógica que contrapone una visión conflictivista de lo social (Marx, Lukacs, Horkheimer) con una visión consensualista (Smith, Durkheim, Parsons). Los casos clásicos de la Teoría Social que hemos estudiado se comprometen con un modelo fundamental de lo social: son formas estructurales con una dureza que las asemeja a las cosas (Durkheim) o con una arquitectura de sistemas, funciones y necesidades que les aproxima a la rigidez subyacente de un sistema biológico u orgánico (Parsons, Merton); son una serie de entidades como cosas o individuos autónomas (personas con sus intenciones y creencias en Weber) como procesos unitarios (despliegue de las fuerzas productivas o tecnológicas y conformación del capital, en Marx).
El compromiso ontológico consiste en pensar, hablar y actuar como si las cosas fueran X, es el compromiso con una metáfora, que no cree referirse al ser del mundo social, a la realidad social (Sozialrealität), sino al modo más pertinente de su captación conceptual (Sozialwirklichkeit). Es el compromiso con una forma privilegiada de modelizar, visualizar y representar. Las categorías no tienen pretensiones ontológicas en un sentido realista, no pretenden estar nombrando, son más bien estrategias para lograr una perspectiva más fresca y prometedora: dibujan el compromiso metafórico con una ontología. "Ontología social", debe leerse como "compromiso con una (supuesta) ontología".
Se vive, actúa y piensa bajo el supuesto y la creencia de que hay cosas, gentes, procesos, etc. ahí fuera, independientes de mi voluntad, y que de manera genérica, imprecisa e incompleta denominamos realidad. Parece que estamos inmersos en la emergencia de un nuevo y prometedor compromiso ontológico que podemos atisbar al rememorar dos procesos. En primer lugar, podríamos decir tentativamente que ante el empuje del relativismo cognitivo y del moral y de la enorme aceleración en los procesos históricos de transformaciones sociales, alguna de las cuales venía ya anunciada por el propio Marx cuando afirmaba que "todo lo sólido se desvanece en el aire [del capitalismo]", se ha ido poniendo en cuestión la unicidad, estabilidad o pertinencia de los modelos dominantes de lo social.
Las teorías sociales modernas han optado básicamente entre dos compromisos ontológicos que les permitía introducir la solidez en lo social. Por un lado ha estado y está el compromiso con una modelización formal, sistémica o autoorganizativa (Parsons, Luhmann, Ibáñez) introducen una distinción arbitraria al inicio (entre sistema y entorno, por ejemplo) y la sostiene contra viento y marea por razones (de elección) metodológicas o epistemológicas, y consigue así estabilizar lo social mediante la aplicación de la dogmática de la teoría.
Es frente a estos tipos de modelización ontológica de lo social como surge la tesis de la ontología fluida. Hablar de la fluidez social manda a un muy segundo plano la propensión a hacer de la "lógica de la forma" el sostén del pensamiento sociológico y cuestiona la potencialidad explicativa de una definición esencialista o mínima de su contenido. Hablar de fluidos reclama poner en primer plano la compleja dinámica de flujos y turbulencias que anima el cambiante despliegue de lo social.
Existe una influencia histórica y general, que podría tener en 1989, con la caída del muro y del sueño (o pesadilla, según los gustos) comunista, una fecha de referencia y que podría ayudar a hacer oportuna la propuesta que aquí se hace. Prácticamente, con excepciones como las de las novedosas perspectivas micro de finales de los sesenta, la teoría sociológica dominante hasta los años 80 ha estado centrada en marcar las distinciones, los límites y las fronteras, desde Parsons hasta Luhman, por un lado, y la oposición entre Ciencia e Ideología, de Althusser por ejemplo, por otro. Parecen teorías para un mundo de fronteras, en el que estas se entienden y se viven como medios de separación, oposición y distinción. Ahora, tras las críticas de los 80 y primeros 90 parece que el foco de atención de dirige más a los flujos: flujos de capitales, de personas, cuerpos y mercancías y a los crecientes y problemáticos flujos migratorios de gentes. Es como si las fronteras más que como muros se percibieran a hora como lugares de paso, conexión y contaminación.
Es la volátil y fluida naturaleza revelada en capitales, mercancías, políticas y gentes, entidades sociales fundamentales, lo que conduce a esa nueva perspectiva, también parecen llevar a ello, como se señaló anteriormente, el predominio práctico del economicismo, impulsado por las transformaciones tecnocientíficas y el desarrollo de los sistemas y medios de comunicación
"Todo lo sólido se desvanece en el aire": Crónica de la modernización.
Una y otra vez la visión de una realidad social crecientemente fluida se encuentra con el del capitalismo como fuerza que todo lo disuelve, recuperado por Berman (1988). Lo que hace visible la ontología de flujos no es la continuidad de la polarizada tensión moderna, sino su disolución, su transformación es otra cosa.
Los cambios cuantitativos modernos habrían terminado transformando la cualidad existencial de la vida social, conduciéndola de la oscilación entre lo sólido (de la tradición) y lo evanescente (del futuro) a la compleja y variada fluidez (de los muchos presentes). En este sentido lo que el diagnóstico del Manifiesto comunista hace es dar cuerpo a la crónica del proceso de modernización y de su experiencia. Una crónica que se adelanta ya en la tragedia fáustica de Goethe, se prolonga en el modernismo de Baudelaire y llega hasta la urbanización de las metrópolis contemporáneas durante los tres primeros cuartos del siglo XX.
Es al final de ese período, esto es, en los años ‘70, el origen de la revolución de las tecnologías de la información y el nacimiento de la sociedad red.
Habría que recordar que la tesis central de Berman consiste en afirmar la existencia de una forma de experiencia vital extendida con la modernización y hoy compartida por todas y todos los habitantes de ese tiempo histórico que es la modernidad. Es una forma básica de experiencia porque según el autor afecta al modo en que experienciamos el tiempo, el espacio, a nosotros mismos, a los demás y a las posibilidades y peligros de la vida. El contenido de esa experiencia lo deduce del análisis de obras literarias y políticas claves y de acontecimientos históricos especialmente significativos, que le llevan a afirma que los seres humanos modernos se movilizan por el deseo de cambiar ¬de transformarse y transformar el mundo- y [por] el miedo a la desorientación y la desintegración. El núcleo de la experiencia moderna no es otra cosa que la tensión, contradicción o polaridad entre lo sólido ¬ esto es, el anhelo de controlar el exterior y el interior mediante algún conjunto de técnicas y conocimientos que sean necesarios y universales, es decir, el anhelo de solidez- y el desvanecimiento ¬esto es, el miedo a la evanescencia, a que una vida y un entorno de apariencia y fatuidad nos conduzca a la evanescencia, a desvanecernos en el uniforme y homogéneo aire del libre cambio.
La tragedia moderna es aquella que liga inexorablemente el despliegue de las mayores fuerzas de cambio y desarrollo a la emergencia de un pacto con los poderes más infernales, según Goethe. También la tragedia está en la identificación que hace Max Weber entre la modernización racionalizadora y la jaula de hierro. Berman cree que Marx y Engels plantearon a los sepultureros del capitalismo hasta el rango de motor de la historia desde el momento en que hacen coincidir su formulación del desvanecimiento de todo lo sólido con la profanación de todo lo sagrado (el des-encantamiento o des-embrujamiento de Weber) y con que se haya despojado de aureola a todas las profesiones liberales e intelectuales. La paradoja es que aquello que se desvanece no se refiere sólo a los estables lazos y modos tradicionales sino también y especialmente a las instituciones más sólidas que el propio capitalismo ha ido engendrando.
La aparición de la concentración del capital, de los Estados nacionales, del mercado mundial, de los medios de comunicación de masas, incluso con el fervor revolucionario de la burguesía se tornan insostenibles en su propio desarrollo.
"Todas las relaciones firmes y enmohecidas, con su cortejo de ideas y nociones veneradas de antiguo, se disuelven, todas las de formación reciente se hacen añejas antes de haber podido osificarse. Todo lo estamental y estable se evapora5, todo lo sagrado es profanado.”
La contradicción que aquí resaltan Marx y Engels se resolverá, según ellos, con más modernidad, con más revolución, cuando el proletariado instaure el comunismo. Mientras tanto la lógica del construir para destruir y destruir para reemplazar, de desmoronar lo sólido en búsqueda de una sólida y prolongada estabilidad estarían constituyendo el motor de la historia moderna La falta de alzamientos revolucionarios podría ser el resultado de esa evaporación de la propia "naturaleza del hombre nuevo". El mismo sujeto del proletariado no podría, lógicamente, suponerse eterno e inmutable. Aquellos sujetos ya se sentirían a sienten a gusto ya en la vorágine (el torbellino y se mantienen a la espera de unas nuevas solidificaciones.
"Volvemos la mirada [al pasado] en busca de algo sólido en que apoyarnos, sólo para encontrarnos abrazando fantasmas" La experiencia hoy dominante no es tanto la de disolución de lo sólido sino la de fluidificación de todo lo social, institucional o personal. Poco a poco, pero cada vez más con la velocidad que imprimen las nuevas tecnologías, todo se torna lábil, maleable, acomodaticio, difícil de mantener bajo la misma forma, pero no por ello necesariamente débil o efímero.
Sin embargo, se puede mantener el objetivo de recuperar el impulso crítico y leer el Manifiesto como la crónica de una modernidad que ya no existe: una modernidad sólida (fordista), dedicada a desvanecer las rigideces del pasado tradicional, envuelta en un compulsivo proceso de modernización y en el desvanecimiento de los sólidos que ella había traído y que ha terminado por transformarse en una sociedad líquida o fluida.
martes, 4 de diciembre de 2007
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